El PNUD define la resiliencia como “la capacidad de hombres, mujeres, comunidades, instituciones y países de anticipar, prevenir, recuperarse y transformarse como consecuencia de crisis, estrés y cambio”; siendo la clave de la resiliencia, la recuperación luego de crisis inducidas por conflictos y circunstancias adversas. 

El Municipio de Floridablanca en Santander, padeció durante las penúltimas administraciones locales una profunda crisis y conflicto político, que la sumieron en unas inadecuadas prácticas políticas y administrativas, que involucró a actores políticos, veedores legítimos e ilegítimos y órganos de control.  Al margen de tales dificultades, estuvo siempre expectante la ciudadanía. 

En 2015 un proyecto novedoso, que le propuso a la comunidad la posibilidad de implementar un proceso de renacimiento institucional participativo e incluyente, logró cautivar una mayoría ciudadana contundente, que le otorgó legitimidad al puntero de un semillero juvenil que ponía en práctica el empoderamiento de los jóvenes ya no para reclamar la garantía de espacios para sus derechos a participar en la toma de decisiones y en los procesos de gobierno, sino para gobernar y ser socios en la toma de decisiones del nivel departamental, nacional, sub-nacional y regional; no como simples invitados a expresar sus visiones, sino como actores principales por mandato popular con amplio reconocimiento.

El puntero de esa selección de jóvenes fue elegido alcalde. Héctor Guillermo Mantilla Rueda implemento un modelo de gobierno que desde el comienzo, con inclusión de todas las edades, mostro que las decisiones de gobierno y los cargos de representación correspondían a jóvenes pares al alcalde, cuyas edades oscilan entre los 21 y los 27 años. Así comenzó un proceso de reconciliación institucional y ciudadana que incluía saneamiento fiscal, revisiones del estado de procesos jurídicos, conclusión de obras iniciadas y no terminadas, incluso abandonadas como elefantes blancos, revisión y procura de reversión de contratos y concesiones contrarias al interés común y a  la voluntad popular.

El gabinete del alcalde de Floridablanca atiende a un relevo generacional que establece una línea de ejercicio de poder clara y transparente, de la mano con la comunidad y en constante lucha contra aquellos episodios que puedan generar riesgo de corrupción. La oficina anticorrupción de la Presidencia de la República acaba de clasificar a la administración de Floridablanca como 100 por ciento cumplidora de los estándares e indicadores que propenden por una gestión transparente y eficiente, comprometida en la lucha contra la corrupción todos sus niveles. 

En Floridablanca hay una administración municipal joven, que quiere hacer las cosas y las viene haciendo bien. Ya puso en marcha un programa de vivienda real y realizable; una verdadera ciudadela para atender el déficit de vivienda popular, de interés  social y prioritario, digna y al alcance de todos. La  juventud que gobierna a Floridablanca, necesita de una verdadera simbiosis entre lo público y la ciudadanía, para que los dos en alianza tacita sean capaces de erradicar la corrupción y las viejas prácticas que como la  hidra de Lerna, luchan para persistir. Es una juventud con alto conocimiento y bastante academia. Juventud a la que debe dársele la mano, pues se abren campo como una esperanza para una comunidad sumida en más de 15 años de conflicto por el poder político y los efectos de tenerlo.  Jóvenes que hacen que la región renazca y tenga esperanza.             

@AlirioMoreno

Publicado: julio 17 de 2018