La circunscripción de Bogotá en la Cámara no puede seguir siendo utilizada como un mero trampolín para aspirar al Senado. Se necesita que los Representantes que ostenten estas curules tengan un verdadero sentido de pertenencia con la ciudad y enfoquen su trabajo en solucionar los problemas de la capital, en vez de dedicarse a recorrer otros lugares para los cuales no fueron electos.

Como tal, Bogotá cuenta con una particularidad bastante especial en el Congreso. Es la única ciudad del País que tiene representación propia en la Cámara y, de hecho, es la bancada más grande de dicha corporación, por encima de todos los demás departamentos del País.

Lógicamente, esto permite que los parlamentarios bogotanos intercedan ante el Gobierno Nacional para priorizar los proyectos de inversión que requiere la ciudad en el Plan Nacional de Desarrollo y el Presupuesto General de la Nación y, adicionalmente, complementen el control político que ejerce el Concejo al Distrito.

Sin embargo, este último aspecto, desafortunadamente, no siempre se cumple. Sobretodo, cuando quienes llegan a ostentar esa curul están más preocupados por hacer campaña en las regiones antes que enfocarse en las problemáticas de la ciudad.

En efecto, es bastante común ver candidatos de otras zonas del País, que no tienen el más mínimo vínculo con la capital, que aspiran por esta circunscripción ante la inviabilidad política para resultar electos en sus territorios. 

Como resultado, apenas se posesionan enfocan su trabajo parlamentario en su lugar de origen de caras a una futura aspiración a Senado, dejando completamente abandonado la labor congresional para Bogotá. 

Y las consecuencias son apenas lógicas. Por ejemplo, salvo contadas excepciones, la gestión de la bancada actual de Bogotá en la Cámara ha sido mínima frente a temas cruciales para la ciudad como la ALO Norte, la expansión organizada de la ciudad hacia el noroccidente, la lucha contra el altísimo porcentaje de densidad habitacional que tiene la capital, la afectación a la construcción de vivienda en el POT o la disparada que se registró en los principales indicadores de delincuencia en 2021.

En especial, porque el control al Distrito no se puede limitar a escribir unos cuantos tweets a la semana, sino que implica adoptar un conjunto de medidas políticas, mediáticas y jurídicas para evitar que Claudia López siga llevando al caos a la ciudad. Algo que claramente es imposible de hacer si los Parlamentarios se la pasan recorriendo los pueblos de la costa y no las localidades bogotanas.

Por eso, de cara a estas elecciones del 2022 es clave que los electores voten por candidatos a los que realmente les importe la ciudad. Personas que vean a Bogotá como un fin en sí mismo y que tengan un compromiso genuino por la capital, en vez de dejarse engatusar por personajes que aspiran por esta circunscripción por la simple razón que no tienen opciones de ganar en sus regiones y, por ende, lo último que harán en esta curul es preocuparse por el futuro de la ciudad.

@LuisFerCruz12

Publicado: enero 12 de 2022