El país está mal, crisis en todos los sectores: salud, educación, infraestructura, justicia, y demás. El común denominador es la corrupción y la pasividad de nosotros al acostumbrarnos a que todo se volvió normal. Vivimos en medio de un desorden al que nos acomodamos y tratamos de sobrevivir asqueados con lo que vemos y cada día admiramos la infinita capacidad que tenemos de seguir teniendo asombro con el nivel de impunidad que llega cuando nos tropezamos con otra noticia nueva sobre el mismo tema: corrupción.

Con urgencia se solicita que lleguen personas que ocupen cargos relevantes, no más de lo mismo. No saca nada ningún partido político o movimiento, llenando sus listas con personas de relleno que lleguen a desempeñar tristes posiciones en medio del caos que reina. Aquí se necesita gente que le aporte al país, columnas vertebrales y faros de luz en medio de esta horrible noche que nos traga a todos.

En Colombia querer aspirar a un cargo de elección popular se convirtió en sinónimo de pícaro que quiere ganarse la vida fácil. Y sí, ese es el consternado papel que desempeñan muchos elegidos en la actualidad, casi la mayoría. Llegaron por mandato divino de ser hijo o familiar de X o Y. Se sientan en sus cargos y son verdaderos parásitos que jamás proponen, jamás debaten, jamás salen a medios por temor a quedar expuestos con su corta capacidad de análisis o defensa de un ideal o proyecto.

Hago un llamado a los líderes de estos movimientos y partidos de todos los colores y tendencias que existen, para que piensen en las próximas generaciones, que pensemos más en país y menos en negocios particulares y se fijen en gente que desea participar en el ejercicio político pero que se le cierran las puertas por no tener 500, 1000 o 5000 millones para llegar a una curul porque se perdió el voto de opinión.

Una sola forma tiene el país de salir de su mar de corrupción, rompiendo esa cadena para que la gente vuelva al ejercicio sano del voto sin que nadie se lo tenga que comprar.

Que nadie llegue empeñando el alma para después sacar jugo del sistema de salud o de educación.

¿Cómo se pueden quejar las víctimas del sistema de salud que vendieron su voto a un Roy barreras?, ¿Cómo se quejan otros que el promedio de lectura de los colombianos sea de 1.9 libros al año?, ¿Cómo nos podemos quejar si volvemos a elegir a la serpiente para que se trague la cola de todos?

El ejercicio político es apasionante pero lo han vuelto degradante. Es hora de refrescar ideales.

@leszlikalli