Santos recibirá al jefe terrorista, Timochenko, para atender los requerimientos que le haga el cabecilla de la banda criminal Farc. 

SI alguien tenía alguna duda respecto del cogobierno que ejercen las Farc, ésta queda disipada por cuenta de la reunión que tendrá lugar entre Santos y el cabecilla del terrorismo, alias Timochenko.

Es evidente que el jefe terrorista concurrirá a la Casa de Nariño para que Santos le rinda cuentas por los tímidos cambios que le fueron introducidos a la JEP por parte de la débil y pusilánime coalición gobiernista.

Es una bofetada a la República que un criminal de la talla de Timochenko vaya a la sede de gobierno para recibir informe detallado de lo que está sucediendo durante la implementación de un acuerdo de paz espurio. Quien cruzará las puertas de la presidencia es un genocida, un reclutador de menores, un capo del narcotráfico por cuya cabeza las autoridades estadounidenses ofrecen una recompensa de $5 millones de dólares.

Se trata de un delincuente que no ha reparado a sus víctimas, que no ha contado la verdad y que, por supuesto, no ha pasado por los tribunales de justicia. Pero a Santos nada eso le preocupa, razón por la que más se demoró el terrorista en ordenarle que lo recibiera que éste en cumplir.

Santos se comporta como un perfecto subalterno de Timochenko. Un presidente de la República debe rendirle cuentas a las autoridades que actúan en el seno de la democracia, no a un facineroso que lleva décadas sometiendo al pueblo a los peores vejámenes.

Conocidas las trapisondas del primer mandatario, bueno sería que, en aras de la transparencia, “la audiencia” fuera transmitida por los canales institucionales.

El propio Santos confesó recientemente, con todo el cinismo, que él le había mentido a los ciudadanos cuando aseveró que los cabecillas de las Farc no ocuparían cargos de elección popular. ¿Quién puede garantizar que en su próximo encuentro con Timochenko acuerde una cosa con él, pero salga a mentirle nuevamente a los colombianos?

Esa reunión es uno más de los malos ejemplos que Santos le ha dado al país desde que asumió el gobierno el 7 de agosto de 2010. Además de la corrupción desbordada que ha promovido su administración, el menoscabo en términos democráticos resulta preocupante y evidencia de ello es la presencia de uno de los terroristas más peligrosos del mundo en la sede del gobierno nacional, recibiendo parte del presidente de la República. Cuesta entender que el presidente de la República atienda con celeridad a los criminales, pero no haya tenido espacios en su agenda para recibir a las víctimas reales de las Farc.

Lo insólito es que Santos atenderá los requerimientos del jefe de las Farc, horas después de que el embajador de los Estados Unidos en Colombia, el señor Kevin Whitaker confirmara que esa estructura criminal seguirá siendo considerada por las autoridades de Washington como una estructura terrorista, del mismo nivel de Isis, Al-Qaeda y demás.

Valga recordar que desde 1997, cuando el departamento de Estado de los Estados Unidos incorporó la lista de organizaciones terroristas internacionales, las Farc han hecho parte de la misma.

@IrreverentesCol

Publicado: noviembre 23 de 2017