Los deportistas de  alto rendimiento tienen metas y retos muy difíciles de cumplir, cuando llegan a estos reciben generalmente un premio monetario importante, pero también un intangible que es el reconocimiento de la sociedad, para muchos de ellos por el hecho de tener resuelto su tema monetario el reconocimiento es mas importante. El sector empresarial cada día se rige similarmente al deportivo, de hecho, muchas compañías utilizan como método de medición y seguimiento a sus ejecutivos el “Balanced Scorecard” método utilizado e inventado en el deporte.

La retención de talento en las empresas se ha vuelto tan relevante que la compensación por resultados se ha convertido en la herramienta mas idónea para lograrlo, por un lado monetariamente y por el otro vía opciones de compra de acciones preferenciales a precios módicos que se van activando en el tiempo para lograr permanencia, esto  adicionalmente termina alineando los intereses del trabajador.

Independientemente de lo expuesto anteriormente, existe una relativa alta rotación entre estos ejecutivos de alto nivel debido a que si bien existen altos índices de desempleo, los mejores no se consiguen en la calle contando cuadras si no en otras empresas donde lograr convencerlos de cambiarse de trabajo requiere un gran esfuerzo económico de la compañía contratante. Fíjense, muy parecido a lo que pasa en el deporte.

Para el sector público conseguir a los mejores es diferente, aunque las remuneraciones de los altos cargos han venido mejorando no se asoman a los niveles salariales del sector privado, y ni hablar de compensaciones variables que no existen, en este caso para conseguir a los mejores se debe hablar es de buscar reconocimiento público por trabajar por el país, por hacer patria, este se puede convertir después en lograr algún cargo de elección popular, o en una mejor compensación cuando vuelva al sector privado. Solo los bandidos llegan al sector público a volverse ricos, la corrupción ha hecho que muchos empleados públicos hayan amasado inmensos recursos económicos que no tienen explicación alguna, a ellos les debería caer todo el peso de la ley pero desafortunadamente muchas veces pesa mas el poder y el ganar que la moral. Los entes de control deberían hacer análisis mas robustos de estos casos porque generalmente no pasa nada.

Las épocas cambian, cuando salí de la universidad a buscar trabajo el éxito era  hacer carrera en una gran compañía, era lo que todos queríamos, esto implicaba muchas horas de trabajo y dedicación, hoy en día los jóvenes buscan trabajos diferentes, sin apego a un horario, sin restricciones de vestimenta, buscan emprendimientos jóvenes, son informales. El caso mas cercano a esta informalidad es lo que está pasando con Rappi, los Rappi -tenderos no son empleados de la compañía si no que hacen una labor a destajo de mensajería la cual ellos mismo definen si quieren hacerla o no, pueden hacer un trabajo o diez en un día, el día que no quieran trabajar no lo hacen, su remuneración o ingresos dependerán de cuanto trabajo quieran hacer, es decir, son sus mismos jefes.

Ni para Rappi ni para los Rappi – tenderos un modelo diferente funcionaría, para  la compañía, los costos laborales se la comerían, seguramente no serían viables en ese esquema, y los tenderos seguro no aceptarían los horarios fijos, ni la marcada de tarjeta ni seguramente tener un salario fijo donde no exista recompensa adicional por trabajar mas.

Cada día será mas difícil retener talento porque adicionalmente al beneficio económico del trabajador este tiende a buscar cada vez mas una mejor calidad de vida donde el tiempo de recreación, de deporte y en familia cada día tiene mas peso en la balanza para tomar decisiones de donde trabajar.

@SANTAMARIAURIBE

Publicado: julio 8 de 2019