El Ministro de Defensa, pocos días después de asumir el cargo, lanzó una propuesta que fue ridiculizada por muchos y calificada de inaceptable por otros, pero que con los acontecimientos que se vienen presentando en las últimas semanas es más que necesaria: regular la protesta social.

Durante mucho tiempo se viene pensando en el País en esa posibilidad, no como una forma de limitar las expresiones legítimas de protesta en contra de la administración de turno, sino como una manera de prevenir los inaceptables excesos vandálicos que se presentan en esos revoltosos tumultos.

Sin embargo, el impacto mediático que tiene la noticia y el desgaste político en el Congreso que puede generar una iniciativa de esta naturaleza ha generado que los Gobiernos prefieran no meterse en esa vaca loca para no arriesgar los puntos de favorabilidad en las encuestas.

No obstante, a pesar que esa es una muy posible consecuencia, la necesidad de realizar una regulación de la protesta es cada día más apremiante. No puede ser posible que cada vez que hay una marcha -que por cierto parece haberse convertido en una materia más dentro del pensum de ciertas universidades públicas- las ciudades se paralicen por completo y un conjunto de delincuentes encapuchados ataquen impunemente a la Fuerza Pública y destruyan el patrimonio arquitectónico de la ciudad.

Qué fácil es posar de valiente mientras se ataca a la Policía y se destruyen los edificios de la ciudad con la cara cubierta para después salir corriendo cobardemente como ratas buscando refugio en su madriguera.

Esa regulación, a la que el Gobierno debería enfocarse, debería, entre otras cosas, prohibir los encapuchados, sancionar severamente los ataques a la Fuerza Pública, otorgarle mayores facultades a las autoridades para contrarrestar con severidad los desmanes y exigir la póliza de seguro a los organizadores de las manifestaciones como requisito para su aprobación, tal como a buena hora ha propuesto Fenalco.

Además, se deberían fortalecer las capacidades de investigación de la inteligencia militar y la Fiscalía General de la Nación, de tal manera que las autoridades se puedan adentrar en las universidades y detener de una buena vez por todas a los infiltrados de grupos terroristas que instrumentalizan a estudiantes desorientados por la juventud para sabotear al Gobierno y paralizar la ciudad todos los jueves.

PD: cuán necesario que el Presidente reorganice la composición de su gabinete. Sin entregar mermelada, el Gobierno debe ser consciente de la necesidad que exista representación política en la administración con base en unos acuerdos programáticos que permitan la necesaria gobernabilidad en el Congreso que ha sido inexistente en estos 8 meses.

El Gobierno no puede seguir teniendo derrotas legislativas por cuenta de unos Ministros que no tienen experiencia ni manejo político y que deberían dar un paso al costado por el bien del Presidente y del País.

@LuisFerCruz12

Publicado: mayo 1 de 2019