Cuando se hablaba de la cantidad de mermelada que estaba dando el gobierno Santos al Congreso para sacar adelante sus propósitos fuimos catalogados de locos y mentirosos, hoy vemos cómo naufragan o se desvirtúan las ansiadas reformas que tanto necesitamos por el hecho de no dar repartijas ni dádivas a los congresistas.

La reforma a la justicia, necesaria desde hace años, fue hundida penosamente por el presidente de la Cámara de Representantes que aplazando debates la dejó sin tiempos, quién sabe por cuenta de qué o de quién lo hizo, pero era claro que esta reforma pisaba muchos callos, nuestra justicia está mandada a recoger, es ineficiente, corrupta y está permeada por grupos al margen de la ley. Siempre nos han dicho que un país sin justicia es un país sin futuro, a muchos padres de la patria esto los tiene sin cuidado.

La reforma política o electoral está a punto de morir, le quitaron el corazón en el último debate, las listas cerradas que eran la base para acabar la corrupción, acabar las microempresas electorales y llevar al Congreso ideas no personas fueron derrotadas y revivieron las listas abiertas que tanto daño han dejado en el correr de los años; si termina pasando esta reforma no hará grandes cambios, personalmente si no se reviven las listas cerradas es mejor que no pase.

La ley de financiamiento se debería llamar mas bien la ley frankestein, como va es una colcha de retazos, le ha metido mano todo el mundo, han aumentado exenciones, han mutilado ingresos, es regresiva y anti técnica, va a terminar cobrándole mas a los que les debe bajar y no cobrando a los que debe cobrar, esta reforma se debería retirar por parte del gobierno sino seguramente pasará porque ha graduado de economista a mucho hablador de paja que todavía no saben el daño que esta va a causar.

Como vemos el resultado es pésimo, de tres reformas de golpe se salva media y cojeando, pero tengo que decirle al país que tenemos que estar orgullosos de tener un presidente que siga firme en el propósito de no salir a comprar al Congreso, y a malgastar el presupuesto entregándoselo a los contratistas de los congresistas que los eligieron, seguramente no será fácil cambiar las costumbres políticas, pero alguien tiene que intentarlo.

Hoy en día el gobierno tiene dos enemigos muy grandes que han tratado de trancarle absolutamente todo lo que quiere hacer, por un lado la izquierda radical que es buena para criticar, molestar, tergiversar, lástima que no lo sea para proponer y ayudar, y los políticos tradicionales que no han podido entender que la mermelada se acabó, vamos a ver cuanto tiempo mas se quedarán esperando la dádiva para salir a respaldar los proyectos.

El año 2019 será un año electoral, por lo tanto el tema legislativo tendrá adicionalmente esa complicación, esperemos que el Congreso se ponga la mano en el corazón y trabaje por lograr los cambios que tanto se necesitan.

Le deseo a todos mis lectores una feliz navidad y próspero 2019.

@SANTAMARIAURIBE

Publicado: diciembre 17 de 2018