Como lo mencionaba en la  columna anterior, la política presenta dos caminos, uno angosto y otro ancho, uno donde priman los principios y otro donde estos mismos obstaculizan. Por esa razón al momento de escoger qué camino tomaba para entrar en el mundo de la política y lo político, escogí el camino angosto, donde se encontraba el Centro Democrático, un lugar donde los principios se sobreponen a las circunstancias y las elecciones, allí conocí a una mujer con rectitud, una mujer que en todo el sentido de la palabra, una mujer ecuánime, una mujer que conoce el valor de la lealtad y lo materializa, Paloma Valencia.

En 2013 empecé a caminar en política, empecé a conocer de que estaba hecho este mundo a veces tan cercano y a veces  tan lejano de la sociedad. Recuerdo muy bien que cuando todo parecía tan nuevo, tan distinto en este aprendizaje, conocí  a Paloma, en la ciudad de sus raíces Popayán, luego de conversar con ella durante horas, comprendí que en la política se requieren dos cosas, convicciones y energía, lo cual además evoca la rectitud, y eso no lo aprendí porque en mis clases de 2 – 3 semestre de universidad que en ese momento estaba cursando me lo hayan enseñado, eso lo aprendí al conocer a Paloma Valencia y al escucharla hablar de Álvaro Uribe Vélez y el proyecto – en ese momento – denominado Centro Democrático.

Al cabo de unos días de aquella conversación que tuvimos, recibí con agrado la noticia de que Paloma estaba ubicada en el puesto 3 en la lista al Senado  por el Centro Democrático, para las elecciones 2014 – 2018, me sorprendió pues creía que Paloma iba a estar en un puesto elegible aunque no en ese renglón que daba una posibilidad de elección muy alta, en otras palabras ya conocía yo una posible Senadora, cosa que para mi pequeño recorrer en política ya había sido la mayor ganancia, aunque más sorprendido quede aun cuando recibí una llamada de Paloma, invitándome a hacer parte de su equipo de trabajo.

Ese día comprendí otra cosa de la política y es que vale la pena ir por el camino de los principios, el mismo al cual me invitó a hacer parte Paloma y también ese día comprendí que la edad puede ser dos cosas: o un obstáculo que se inventan los demás o la posibilidad de con energía defender las convicciones y eso fue lo que en ese momento Paloma no solo a mi sino a un grupo de jóvenes nos invitó a hacer. Paloma promovió  el liderazgo de un grupo de jóvenes.

Entonces luego de aceptar a los pocos días viajamos a Armenia y llegando a un evento el presidente Uribe y Paloma, el presidente le dice: “Paloma ande más conmigo, la veo poco, usted tiene un futuro enorme”, a lo cual Paloma agradeció, más adelante en medio del evento, tomo la palabra el presidente Uribe y dijo: “les presento a Paloma Valencia Laserna, quien algún día va a ser Presidente de los colombianos”.

Hoy cuatro años después de presentar a una mujer joven que pocos conocían, el presidente Uribe presenta a una mujer, ya madre, como una de sus precandidatas a la Presidencia, presenta a una mujer valiosa para el país, Paloma Valencia representa para mi la posibilidad de seguir creyendo en la política y hacerlo con convicción. A Paloma mi sincero saludo, se que algún día va a ser Presidente y así como me sentí feliz de en algún momento ser amigo de una mujer que iba a ser Senadora, hoy me siento feliz de ser amigo de una mujer que va a ser Presidente, Paloma Valencia Laserna.

P.D. Quedan tres pre candidatos de Centro Democrático, hagamos el esfuerzo por elegir al mejor, a quien represente el liderazgo que Colombia requiere en el 2018 y en los próximos años, Dios les bendiga.

@NicoUCD

Publicado: diciembre 9 de 2017