De acuerdo con datos del gobierno, son muchos más los niños y adolescentes que aún continúan reclutados por las Farc.

El aberrante reclutamiento de menores de edad, por parte de las Farc, ha ocurrido como práctica sostenida y reiterada, dentro de la situación de horror que ha sufrido Colombia durante las últimas décadas, incrementada como una estrategia para aumentar filas, usando a los más frágiles, especialmente, a partir de la década del noventa.

Actos de crueldad y terror perpetuados a miles de niños, en donde sus derechos, protegidos por normas nacionales e internacionales, han sido afectados por conductas sistemáticas, para reponer y aumentar sus fuerzas.

La declaración de los derechos del niño, la declaración de protección del niño en conflictos armados, la convención de los derechos del niño, el protocolo facultativo de la convención relativo a la participación de niños en conflictos armados, las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, han sido absolutamente incumplidos, fatal y persistentemente, en miles de niños colombianos.

Niños que fueron llevados a la guerrilla, con amenazas sobre su vida o la de su familia, condiciones que además, obligaron a desplazar, a miles de familias para tratar de buscar un lugar seguro para evitar que sus hijos fueran sometidos.

Niños esclavizados para ser entrenados en operaciones de fuerza como el combate, el manejo de todo tipo de armamento, los ataques sorpresa, actividades de inteligencia y para las niñas, además, las de servidumbre con violencia, explotación sexual y abortos inducidos, sin condiciones adecuadas de sanidad.

Miles de niños han vivido, y muchos continúan sufriendo este tipo de vulneraciones y vejámenes. Condenados por pretender escaparse, a Consejos de Guerra en donde pocos se escapan de morir.

Niños y adolescentes, víctimas de los engaños y atrocidades de Farc, encontraron a través del Programa de Atención a Niños Victimas del Reclutamiento implementado por el ICBF desde 1999, la posibilidad de regresar a una vida sana, productiva y significativa.

Programa que durante estos 15 años, ha atendido 6.000 pequeños y jóvenes, a quienes se les ha brindado atención en medio socio familiar o institucional en cuatro fases: identificación y diagnóstico, intervención, consolidación y seguimiento posegreso.

De ellos aproximadamente 4.000 niños que fueron reclutados por esa guerrilla, han visto restituidos sus derechos y, paso a paso, se han reintegrado a la sociedad.

No se entiende por qué en la liberación reducidísima de niños del pasado fin de semana, se haya aceptado una nueva ruta a aplicar para ellos, impuesta por las Farc, que apartó al ICBF del proceso de liberación de 13 menores de edad.

Pero de acuerdo con datos del gobierno, son muchos más los niños y adolescentes que aún continúan reclutados. Hoy los invito a recordarlos. Como sociedad debemos exigir que sean inmediatamente puestos en libertad, y sea reintegrados a sus familias, que puedan estudiar, logren ser productivos, reciban oportunidades de empleo y se sientan acogidos por la sociedad.

La Fiscalía ha reportado que conoce por sus investigaciones de más de 11.000 menores de edad que fueron reclutados por las Farc.  Y de acuerdo con datos de las naciones unidas, pueden ser muchos más.

Como país democrático nos aterramos con la sola idea de la amnistía a todas estas atrocidades. Somos muchos los colombianos que reclamamos justicia por los crímenes cometidos contra todos y cada uno de los niños, que fueron obligados a ir y permanecer en el régimen de horror que estructuró esa guerrilla. Somos muchos los que reclamamos para las madres que nunca más volvieron a saber de sus niños porque los ejecutaron, que puedan conocer la verdad. Somos muchos los colombianos que reclamamos para cada niño víctima, un perdón sincero por la destrucción causada a él y a su familia, con la indemnización financiada por las altas arcas, ya evidenciadas, que posee ese grupo delincuencial.

 

@ForerohElvira