Paradójicamente los datos económicos se usan en función de las preferencias del consumidor; es decir, hablamos sobre economía en la medida que nos conviene la mayor utilidad sobre el discurso personal con enfoque general. Fisurando la racionalidad en la materia, por lo que comúnmente generar pánicos, hablar de escenarios apocalípticos, sobredimensionar realidades y hasta confundir los datos, son errores que se cometen con mayor frecuencia de los esperado.

El 14 de febrero el DANE dio a conocer la cifra de crecimiento económico del año 2019, con un nivel ajustado de 3.3%, que en términos relativos con América Latina nos sitúa en un buen lugar, por ahora seguro para las inversiones y el crecimiento. La demanda interna explica mucho del ajuste de la tasa de crecimiento, con una expansión cercana a los 10 puntos, la formación bruta de capital se duplicó respecto del año anterior. Del lado de la oferta, las actividades de comercio, transporte, alojamiento y comida, duplicaron la tasa de crecimiento al pasar de 2.7% al 4.9%, explotación de minas y canteras recuperó su nivel positivo, después de venir 2 años en cifras negativas, el mercado inmobiliario se mantiene estable en el 3.0% y aunque la manufactura se ubicó en un nivel de 1.6%, continúa su tendencia hacia niveles positivos.

Algunos contradictores de gobierno afirman que la actividad que más crecimiento tuvo en este año fue la de seguros y sector financiero, del 5.7% superior al resto de actividades económicas, su posición se confunde con la corrección de la serie de PIB, pues, aunque en principio es superior al resto de actividades, su despegue depende más de una diversificación de productos puestos en el mercado, con un nivel de adquisición por parte de los clientes mayor en el último año. La expansión del crédito, el crecimiento de los seguros y el uso de plataformas financieras ha hecho posible que el sector sume una mayor tasa de crecimiento.

Del lado de la agricultura, la cosecha cafetera ha vuelto a jalonar el crecimiento del PIB agrícola, ubicándolo en el 2.0% año corrido, no obstante, la producción de alimentos se concentra en el altiplano cundiboyacense y Boyacá. el sector agropecuario promete tasas de crecimiento superiores, principalmente por las fuentes de inversión en capital que promueven el crecimiento de la agroindustria a nivel nacional.

La construcción, aunque tuvo un crecimiento negativo, -1.3% depende de una fuerte valoración de los insumos de producción que por efectos del dólar han presionado los precios al alza, pero este efecto no es determinante ya que el sector cuenta con incentivos para la inversión y el Gobierno Nacional a través del Ministerio de Vivienda y Findeter, han colocado créditos cercanos a los 700 mil millones para los constructores, sumando esfuerzos para la expansión del sector, ahora,  hay que tener en cuenta que la construcción en vivienda por ejemplo, depende del comportamiento de los compradores en los diferentes estratos socioeconómicos del país.

Para terminar, la racionalidad económica colombiana, implica el uso coherente de las cifras, con la condición de equilibrio del país respecto de sus homólogos latinoamericanos, y aunque la cifra de crecimiento se acerca a las proyecciones macroeconómicas del Gobierno, aún faltan los resultados de ajuste de estos dos años de transformación que van de la mano con una agenda de re distribución del ingreso nacional a través de la expansión de los componentes productivos del país.

Por lo que respecta a las expectativas de los colombianos, es cierto que están ante un balance de incertidumbre sobre el mercado laboral y la reforma pensional, pero en lo concerniente al equilibrio de la economía colombiana, hay que ser sinceros y comunicar que el país está dando un giro   hacia el fortalecimiento de las relaciones de consumo nacional, que implican modificaciones a la demanda vía ingreso per cápita, aumento de rentabilidades y mejora de la productividad. Por ahora no debe definirse ninguna apreciación relativa a los cambios del ingreso puesto que las reformas llegarán cuando tengan todo el análisis técnico que hace posible su implementación.

Así las cosas, las cifras económicas deben usarse con cautela, respecto de los argumentos populares del pánico, que pueden generar apreciaciones opositoras. Si bien es cierto que la política económica del país siempre tendrá la misión de cerrar brechas en un contexto de desigualdad, también reaccionan a los efectos internacionales de la economía mundial. Lo que nos explica que el gobierno nacional lleva la agenda económica por el camino de la recuperación económica. 

@CIROARAMIREZ

Publicado: febrero 20 de 2020