En los últimos meses fuimos muchos colombianos los que luchamos incansablemente para mostrarle al país, por qué deberían votar NO, a pesar de sentirnos ahogados con tanta publicidad en contra. Fuimos tachados de mercenarios, de amar la sangre e incluso, de paramilitares. En Santander, me llamó la atención cómo varios políticos en el pasado, vinculados y condenados por tener relación estrecha con el fenómeno del paramilitarismo, se empezaron a unir a favor del SÍ, lo que dejaba sin sustento dichos señalamientos. Todo el poder del gobierno era una fuerza centrifuga que empujaba, sin razones validas, a celebrar y aceptar lo que al Presidente de la República “se le diera la gana hacer”. El 4 de septiembre triné que ganaba el NO, era fácil percibir que la gente estaba asqueada del derroche, la soberbia y la maquinaria politiquera que nos tienen viviendo la verdadera guerra de hambre en La Guajira y el Chocó, la crisis en el sistema de salud por los innumerables desfalcos y otras cuitas que no mencionaré.

¿Cómo pretendía Santos que creyéramos en él, cuando sentó en esa mesa de negociaciones a un Roy Barreras?

¿Cómo pretendía el presidente que lo apoyáramos cuando dejó que Horacio Serpa, tomara la vocería en Santander a favor de las negociaciones?

Para la próxima, presidente, lo invito a que realice una pequeña percepción de imagen de los líderes que usted tanto estima. ¿O acaso ganó Gaviria en Pereira?

El domingo me quedó claro que la gente no votó por el NO, en contra de las Farc, la gente votó, en contra de Juan Manuel Santos, en contra de Cesar Gaviria, Horacio Serpa y demás líderes de barro que nos creen borregos, encaminados a sus intereses.

El domingo se demostró una nueva forma de hacer política. Seguramente el gobierno hubiera ganado este pulso, sin tanta corrupción, o lágrimas falsas como las que vimos en Cartagena cuando aun no sé qué fue lo que se estaba celebrando.

Señores de las Farc, como persona que ayudó a influenciar la opinión en Santander, epicentro de la derrota del SÍ, los invito a que no se paren de la mesa, aquí buscamos la paz de verdad, la paz incluyente que no polariza, que no estigmatiza, que no judicializa pero antes de aceptar la propuesta, les regalo un consejo, ojalá sea de corazón el perdón, ojalá, la verdad sea real porque las víctimas de esta guerra, quizás, quizás, quizás, no aceptemos verlos de nuevo en los espacios que brindamos para generar los diálogos si nos sentimos burladas y utilizadas para espectáculos.

 

Pd: Llegamos al MILLÓN de vistas en LOS IRREVERENTES!

Gracias Ernesto Yamhure por hacerme participe desde el primer día en tan importante proyecto en medio de un momento de la historia de Colombia donde se disparan almendras para callar la opinión.

Presidente Juan Manuel Santos, el domingo, 6´431.376 colombianos, le mandamos una cajita de almendras de las mismas que le mandó a Vicky Dávila o Herbin Hoyos.

¡Renuncie!

Creí en ese proceso de paz hasta que escuché a las Farc, cantar: “quizás, quizás, quizás”. Para uno como víctima… ni les digo qué se siente.

 

La clase política y dirigente esta advertida, o cambian o la sociedad los cambia.

 

@leszlikalli