Haciendo el papel de ‘mini-me’ de Petro, el cuestionado alcalde de Daniel Quintero Calle reaccionó a la justa y merecida suspensión que le impuso la Procuraduría General convocando a las multitudes. La mala noticia para el mandatario sancionado es que sus niveles de impopularidad en Medellín son tan altos que difícilmente logrará que su llamado sea exitoso. 

Quintero es un mamarracho. Un tipo vocinglero que posa de caudillo, cuando en realidad es un politiquero de menor cuantía que ha convertido al presupuesto de la capital antioqueña en una piñata que es repartida entre él, su esposa, su hermano y unos cuantos bandidos más. 

La izquierda tramposa de Colombia se rasga las vestiduras frente a la determinación del ministerio público, alegando que hay una persecución y hasta un “golpe de Estado”.

Las normas son claras. Los servidores públicos no pueden participar en política y punto. Quintero no ha dejado de hacerlo. Él se ha empleado a fondo en la promoción de la candidatura de Petro. Miembros de su gabinete se han ido a la campaña y los ha despedido haciéndoles toda suerte de elogios, ensalzándolos y mostrándolos como héroes que salen a luchar por el “cambio”, slogan de la campaña socialcomunista. 

La gota que derramó la copa fue el video en el que Quintero, como un verdadero estúpido, aparece manejando un carro y diciendo que hay que hacer “el cambio en primera”, mientras manipula la palanca de cambios del vehículo. 

La horda mamerta se volcó a fustigar a la procuradora general segundos después de que notificara la suspensión. Petro y Quintero hablaron de ‘golpe de Estado” y abogados de la izquierda han mentido al decir que la Procuraduría no puede suspender a mandatarios locales por ser personas elegidas popularmente. ¡Falso!

La Procuraduría tiene como función esencial vigilar la conducta de los empleados del Estado incluidos los que son elegidos por el pueblo. SI alguno de ellos viola el código disciplinario, debe ser sancionado y el procurador tiene la facultad de imponer suspensiones mientras se adelanta la investigación.

Lo de Quintero Calle era descarado, desafiante y evidentemente ilegal. Que haga el zafarrancho que le venga en gana. Él no está por encima de la ley y como bien se lee en un resumen reproducido por el presidente Uribe, “posa votando por Petro, manda a todo su gabinete a trabajar con él, usa recursos de la Alcaldía para sufragar su campaña, usa a la gestora para apoyar a Petro, aporta el transporte, medios de comunicación y publicidad y cuando lo suspenden le echa la culpa a Uribe”.

Merecida, justa y totalmente legal la suspensión impuesta a Quintero por favorecer a Petro, como también es justa la idéntica medida que se adoptó contra Andrés Hurtado, alcalde de Ibagué quien aparentemente participó en la campaña expresando su favoritismo por otro candidato presidencial. 

Hay que hacer votos para que la horda criminal que apoya a Petro y Quintero no desate una oleada de violencia y terrorismo en retaliación por las determinaciones disciplinarias de la Procuraduría General. 

@IrreverentesCol

Publicado: mayo 12 de 2022