Estaba cantado que la corte suprema iba a elegir por fuera de su propio reglamento, al dirigente antiuribista Hugo Quintero Bernate, un abogado oscuro que a lo largo de su vida se ha movido en el lodo de las intrigas y los arreglos non sanctos.

Quintero Bernate, abogado de la universidad Libre, es viejo amigo de exmagistrados de ingratísima recordación como el fugitivo Leonidas Bustos -quien se encuentra escondido en las montañas del Canadá- y Yesid Ramírez Bastidas. 

La relación Bustos-Quintero Bernate, empezó a tejerse desde su paso por la Libre, centro académico en el que ambos se formaron profesionalmente. 

Conocedores de las entrañas de la corte suprema, aseguran que Quintero es uno de los suyos, al punto de que fue contratado por los magistrados de la sala penal que se declararon como supuestas víctimas por el caso de las “chuzadas” del desparecido DAS. 

Quintero Bernate: “El gobierno Uribe fue un aparato organizado de poder”

En sus alegatos en los juicios contra Bernardo Moreno y María del Pilar Hurtado, Quintero más que abogado, ejerció como rabioso activista político, aseverando que durante el gobierno de la Seguridad Democrática, el presidente Uribe “declaró a la Corte suprema de Justicia como su enemigo y resultó soltando a los perros de la guerra, detrás de la judicatura”. 

En otro aparte de su intervención -que nada tenía que ver con el proceso de paz con las AUC-, Quintero lanzó toda suerte de afirmaciones temerarias en contra del exmandatario, al decir que “Uribe buscaba una impunidad absoluta para los paramilitares y pretendía darles tratamiento de delincuentes políticos… El 11 de julio de 2007 la corte suprema de justicia produce una sentencia que es la que marca, digamos de alguna manera, su tragedia de la época, porque es la que genera la gran y primera (sic) reacción del presidente de la República, en contra de la corte suprema. En esa sentencia (…), la corte decide una cosa que al gobierno le molesta mucho y es que los paramilitares no pueden tener tratamiento político y que, por tanto, los paramilitares no son sediciosos”.

Según Quintero Bernate, el presidente Uribe “acusó a la corte de actuar con sesgo ideológico”. Comparando al gobierno con una estructura armada ilegal, el nuevo magistrado de la corte suprema de justicia, llegó al extremo inaudito de afirmar que la presidencia de Uribe “actúa como un aparato organizado de poder. Evidentemente no vamos a encontrar en el proceso una orden de alguien, a la directora del DAS donde diga ‘vaya e intervenga o intercéptele a un magistrado de la corte los correos electrónicos’. Las órdenes no son tan directas, pero son órdenes claras y absolutamente específicas”.

Audio de Hugo Quintero Bernate, acusando al gobierno Uribe de ser un “aparato organizado de poder”

Resulta angustiante que un abogado que admite que una prueba no es clara y, a renglón seguido, se contradiga concluyendo que esta es “absolutamente” específica, haya sido elegido como magistrado de la sala penal de la corte suprema de un país. Que tiemblen aquellos cuyos procesos lleguen a manos de Quintero Bernate, pues seguramente terminarán recibiendo fuertes condenas, fundamentadas en sospechas y no en evidencias ciertas e incontrovertibles. 

Abundan las demostraciones en relación con los prejuicios que el nuevo magistrado de la corte suprema, tiene en contra del presidente Uribe y del Centro Democrático. 

A través de su cuenta de Twitter -que cobardemente cerró horas después de haber sido elegido-, Quintero hizo graves señalamientos contra Uribe, hecho que conduce indiscutiblemente a concluir que su elección es un mensaje muy delicado de la corte suprema, tribunal que sigue utilizando a la justicia como mecanismo para hacer ajustes de cuentas, de orden político. No son pocos los que en este momento se preguntan por qué ese tribunal, que atraviesa uno de los momentos de mayor desprestigio y es repudiado por el grueso de la opinión pública, decidió elegir como magistrado a un operador político cuya presencia en el Palacio de Justicia será argumento para agudizar la polarización.

El ahora magistrado de la suprema, utilizaba su cuenta, como un botafuego, desde el que promovía el odio contra el uribismo. No deja de ser curioso que él mismo, en una columna de opinión en el diario El Nuevo Siglo, haya afirmado que “el twitter es una red social en la que a menudo aparece lo peor de la nacionalidad colombiana”. 

Irresponsablemente, Quintero fue uno de los promotores de la burda tesis que sostenía que el uribismo era enemigo de la paz. En una columna de marzo de 2016 -intitulada “Contra la paz”-, aseguró que “la derecha colombiana de casi todo ese espectro ideológico, pero sobre todo la ubicada más al extremo, está llamando a una gran marcha contra la paz. O lo que es lo mismo, convoca una manifestación pro guerra. Así como suena. Ni siquiera la fértil imaginación de Gabriel García Márquez, ese autor al que una de las promotoras de esa marcha deseó el infierno, alcanzó a pensar que pasara algo así”.

Y más adelante, continuó: “El Centro Democrático, el partido que logró sacar a la extrema derecha del clóset político, es el responsable de semejante convocatoria. Ellos dicen que la tal marcha no es contra la paz, sino contra la impunidad. Sería un chiste si no fuera en realidad una tragedia y un descarado monumento al cinismo que ellos, precisamente ellos, estén protestando contra la impunidad”.

“Fernando Londoño, José Félix Lafaurie y Harold Bedoya, llamando a marchas contra la impunidad, no es una broma. Es una tragedia. Y es la plena demostración de que en Colombia, realmente la impunidad y sobre todo la inmunidad de algunos es algo realmente vergonzoso”. Es alarmante que una de las 9 sillas de la sala penal de la corte suprema de justicia, a partir de ahora, vaya a ser ocupada por un individuo que, con sus opiniones, pisotea principios universales como el de la presunción de inocencia. Londoño Hoyos, Lafaurie o el general Bedoya -QEPD-, son personas que jamás han sido vencidas en un juicio.  

¿Qué garantías puede tener el expresidente Uribe o el Centro Democrático con un magistrado que considera que el partido de gobierno está vinculado con el paramilitarismo? En esa misma columna, Quintero puso en blanco y negro su posición al respecto: “Ellos [los uribistas], los mismos que acogieron ese más de 35% de congresistas (sic) vinculados con las AUC de que hablaba Salvatore Mancuso ¿ahora se rasgan las vestiduras? Los mismos que se pusieron de pie para aplaudirlos cuando Mancuso y sus secuaces acudieron al recinto sin que el ‘proceso de paz’ de ellos con el gobierno de Álvaro Uribe Vélez hubiera culminado, ¿son los que ahora organizan una marcha para que no lleguen criminales al Congreso?”.

El ingreso de Hugo Quintero Bernate a la sala que juzga en segunda instancia a los aforados -entre ellos el expresidente y senador Uribe- es un hecho de singularísima gravedad, que obliga a que los abogados del exmandatario acudan, cuanto antes, a instancias internacionales, con el propósito de formular las quejas y elevar las solicitudes a que haya lugar. 

@IrreverentesCol

Publicado: marzo 2 de 2020