El Alcalde es la primera autoridad de policía de la ciudad. No solamente para salir a vanagloriarse con los indicadores positivos que arrojen los balances periódicos, sino también para asumir la responsabilidad del manejo del orden público en la ciudad. Desafortunadamente, en Bogotá las cosas parecen funcionar al revés…

En efecto, la actual administración de manera constante se ha venido lavando las manos cada vez que ocurre un suceso de inseguridad en Bogotá. Si no es culpa de la Policía la responsabilidad es del Ministerio de Defensa, pero jamás del Palacio de Liévano.

Esa actitud, sencillamente, no es útil para la ciudad. Mientras en la última semana se presentaron varios atracos armados en diferentes zonas de la ciudad, la administración distrital endurecía sus diferencias con el Presidente de la República frente a la disponibilidad de ventiladores en la ciudad.

Por eso, es hora que el Distrito asuma con autoridad su rol de responsable de la seguridad en la ciudad y deje de buscar chivos expiatorios cada vez que ocurre un problema. Ya transcurrieron 6 meses desde que esta nueva administración entró a funcionar y no se avizora una política clara en este aspecto.

En especial, porque la seguridad en Bogotá no requiere de peleas en Twitter ni anuncios en los medios de comunicación, sino de acciones concretas, tal como aumentar con urgencia el pie de fuerza disponible en la ciudad.

Por ejemplo, Bogotá tiene 13 veces más habitantes que Bucaramanga, pero reporta 67% menos pie de fuerza que la capital de Santander. Asimismo, a pesar que la población de la ciudad más grande del País es 44 veces mayor que la de Tunja, la capital de Boyacá tiene 63% más policías disponibles por cada 100mil habitantes.

Es decir, el déficit de policías que actualmente hay en Bogotá hace que la ciudad quede constantemente a merced de la criminalidad. Mientras Londres, con una población similar, tiene 3.750 policías por cada 100 mil habitantes, en la capital de la República ese indicador solo llega a 221.

Este son el tipo de luchas que deberían estar concentrando la atención del Distrito. Aumentar el pie de fuerza disponible, incrementar el presupuesto para inteligencia y cámaras de seguridad y mejorar la coordinación entre la Policía y la Fiscalía para lograr una efectiva judicialización de los responsables, más no descargar en los uniformados la responsabilidad de todos los sucesos negativos mientras en las ruedas de prensa los burócratas se asumen los éxitos.

Ojalá, por el bien de la ciudad, que la actitud displicente de la administración distrital cambie. Todos necesitamos de una ciudad segura, pero ese propósito será imposible de lograr si desde la cabeza del Distrito se prioriza la confrontación interna antes que la coordinación.

@Tatacabello

Publicado: junio 26 de 2020