El senador y expresidente Álvaro Uribe, ha propuesto la eliminación de la Jurisdicción Especial para la Paz JEP. La convocatoria del plebiscito fue una decisión política, discrecional, del expresidente Juan Manuel Santos, como mecanismo constitucional para validar popularmente el “acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera” firmado el 24 de agosto de 2016 en La Habana.

Convocar al pueblo para que decidiera en las urnas si apoyaba o rechazaba el acuerdo final por parte del expresidente Santos, fue una decisión histórica y una jugada política que tenía el sello de la certeza al creer que los electores apoyarían de manera contundente -así lo decían las encuestas- el Sí en las urnas. La campaña del Sí fue aplastante. El poder político representado por el gobierno nacional, regional y local se unió al poder que ejercen los medios de comunicación, partidos políticos, gremios, sindicatos, asociaciones sociales, más la presión indebida de gobiernos y organizaciones internacionales, para imponer el acuerdo en las urnas.

El No fue una bandera impuesta al uribismo y al Centro Democrático que ejercía oposición a los diálogos de La Habana. El expresidente y Senador Uribe, asumió prácticamente en solitario la campaña del No con la ayuda de voluntarios quienes asumimos por convicción la vocería en las regiones para advertir los riesgos que representaba el acuerdo de La Habana.

Existieron varios elementos que permitían sentenciar que el acuerdo era improcedente y un golpe irreparable contra la institucionalidad. Durante el proceso de negociación y la campaña del No argumentamos que el acuerdo incorporaba de principio a fin una modificación sustancial y dramática a nuestra Constitución Política. El acuerdo otorga beneficios desmedidos en lo jurídico, político y presupuestal a las FARC, pero lo que más alertó y despertó preocupación fue la creación de la JEP.

La decisión tomada por los colombianos que acudieron a las urnas el 2 de octubre del 2016 fue rechazando el acuerdo de manera integral no parcial. El mismo Presidente de República de la época y Humberto de la Calle, advertían en todas las tribunas: “el triunfo del NO implica el fin del acuerdo”. Lo ocurrido posteriormente es de conocimiento público.

El expresidente Uribe, leyendo tal vez las connotaciones y el impacto del resultado del Plebiscito propuso un pacto nacional que terminó validando la JEP y la modificación cosmética del acuerdo. La JEP fracturó la estructura y administración de Justicia al permitir que una “jurisdicción especial” juzgue a los integrantes de las FARC y a las personas naturales y jurídicas que, según su discrecionalidad, son responsables del conflicto armado en Colombia. Hoy las decisiones de la JEP y su incapacidad para garantizar verdad, justicia, reparación y no repetición prueban que ese tribunal nunca debió avalarse.   

Estamos de acuerdo con el presidente Uribe en que la JEP debe ser eliminada, pero también es necesario conocer por qué se negoció el triunfo del No, como también, la posición del Presidente Duque frente a la propuesta de eliminar la JEP. Es necesario conocer esas inquietudes para bien del debate.

No es fácil derogar la JEP sino se tiene el apoyo presidencial ni la claridad para conseguirlo. Seguir remando rio arriba sería traumático para el futuro del Centro Democrático y del Uribismo. 

@LaureanoTirado

Publicado: marzo 17 de 2020