Desde hace tres días circula una singular misiva dirigida al Presidente Iván Duque y suscrita por varios congresistas de la república, por varios personajes de la vida pública del país y por miembros de varias organizaciones no gubernamentales, todos de orientación izquierdista.

En la mencionada comunicación, hacen sus suscribientes varios cuestionamientos al Presidente de la Republica a raíz de haber manifestado, su Ministro de Defensa, de  apoyar una posible intervención norteamericana en Venezuela luego de que los Estados Unidos estacionaran  varios de sus buques de guerra en aguas aledañas a las territoriales del país vecino y de que el gobierno Trump  acusara formalmente de narcotráfico al presidente Maduro y a varios de los mas influyentes  representantes de su gobierno. Alegan además que la prioridad de Colombia hoy debe ser superar la crisis económica y social generada por el covid-19

La carta a la que me vengo refiriendo es llamativa por varias razones, una de ellas la evidente contradicción en la que incurren. Destacan los autores de la carta  que según los artículos  173-4 y 237-3 de la Constitución Nacional el presidente requiere previa autorización del congreso de la república y concepto del Consejo de Estado para permitir el  tránsito de tropas extranjeras por territorio colombiano, y pretenden que el Presidente de la República haya violados tales preceptos constitucionales perdiendo de vista que  apoyar el  mencionado plan de los Estados Unidos dista enormemente de siquiera plantear la posibilidad de permitir el paso del ejercito norteamericano sin los requisitos ya nombrados.

Sin embargo, lo que más preocupa y llama la atención de la carta no es su falta de coherencia, sino las intenciones que se esconden tras de sí, que ciertamente no son la defensa de la Constitución ni de la soberanía nacional, sino abogar por causas bastante menos encomiables.

Efectivamente, trasluce la comunicación en comento una angustiosa preocupación de sus remitentes que viene a ser su verdadera motivación. ¿Qué pasaría si Maduro cae por la acción del gobierno de los Estados Unidos?

Las consecuencias serían muchas, sin duda, una de las cuales, que las brisas bolivarianas menguarían para darle paso a un desestabilizador ventilador bolivariano.

Porque el “indictment” o acusación del gobierno Trump, expedido contra Maduro y su cúpula, ratifica lo que desde hace mucho tiempo se sabe y es que hay una alianza manifiesta entre las Farc como cartel del narcotráfico y generales corruptos venezolanos, conocidos como el Cartel de los Soles, para enviar droga a los Estados Unidos.

Esta alianza que no es nueva y que ya estaba vigente durante los diálogos del gobierno Santos con las Farc, diálogos de los cuales Maduro, un tenebroso narcotraficante y genocida de su propio pueblo, fue garante por escogencia directa de Juan Manuel Santos. Por cierto, llama la atención que todo ello haya ocurrido frente a las narices del General Naranjo, novelesco “mejor policía del mundo”.

¿Será posible que aquella alianza entre carteles del narcotráfico que tuvo injerencia directa en los acuerdos de la Habana pueda complicarles la situación jurídica a varios integrantes del “Cartel de la Paloma”? este es, el más destacado grupo de defensores a ultranza de un acuerdo que arrodilló a Colombia y entregó sus instituciones.

Es posible, pero lo cierto que si hay personajes que resultarían incómodos para muchos estando tras las rejas esos son Nicolás Maduro y Diosdado Cabello. ¿Recuerdan la versión de Cabello según la cual el candidato Gustavo Petro fue a Venezuela a pedir plata para su campaña presidencial?

¿Recuerdan también aquella amenaza de Maduro en el año 2017 de revelar las grabaciones secretas del proceso de paz? ¿Qué pasaría con nuestro celebre premio Nobel si se revelaran ciertas intimidades del proceso que involucren a su antiguo socio en la empresa de la paz?

¿Qué tendrían para decir Maduro y Cabello de las relaciones del régimen venezolano con la exsenadora Piedad Córdoba?

Cuan sospechosa resulta la famosa carta, pero además es una afrenta contra el pueblo venezolano, puesto que por ninguna parte menciona, ni mucho menos condena, el insoportable drama que padece el pueblo venezolano a manos de su gobierno, que en realidad es su implacable verdugo.

¿Quién le teme al ventilador de Maduro? Muchos de los firmantes de esa carta cuyos nombres coinciden con los promotores del paro a los que el virus les dañó el plan de desestabilizar al país.  Eso no es coincidencia.

@ANIABELLO_R

Publicado: abril 10 de 2020