Recientemente -y a raíz del debate que decidieron formar algunos opinadores de la vida nacional frente al cumplimiento o no del protocolo clandestino que suscribió el Gobierno de Juan Manuel Santos y el Eln, que entre otras cosas, contempla un apoyo insoportable a la dictadura de Nicolán Maduro-, la representante a la Cámara por Bogotá del partido verde, Juanita Goebertus, lanzó unas informaciones desde su cuenta de Twitter, que, en condiciones normales, resultan sumamente graves para cualquier congresista.

Se trata de lo que sería, según la señora Goebertus, de acercamientos entre el alto comisionado para la paz, Miguel Ceballos y miembros del Eln, lo cual, si fuera cierto, son propios de la función de un comisionado de paz.  

Lo que pretendió “revelar” la congresista en cuestión no es grave per se. Lo verdaderamente delicado y que debe acarrear consecuencias legales y disciplinarias es que la corporada publicó supuestos detalles de hechos que se dieron y en otros casos, irían a darse, entre el gobierno del presidente Duque y la banda criminal Eln, como por ejemplo el número de conversaciones telefónicas entre representantes del Ejecutivo y miembros de esa banda terrorista, detalles de una supuesta agenda en la ciudad de Oslo, número de reuniones en el despacho del alto comisionado y los nombres de las personas con las que habría conversado y contactos del gobierno de Colombia con personal de la embajada del Reino de Noruega acreditado en nuestro país. 

Trino de la congresista Goebertus

Aquellas informaciones, claramente vulneran la legislación en materia de seguridad nacional poniendo en riesgo algún contacto que tuviera como propósito una gestión humanitaria. Pero a esa parlamentaria, que fue contratista de la oficina de Paz en el gobierno de Juan Manuel Santos, al parecer lo que le interesa es el protagonismo en las redes sociales. 

Es menester inquirirle a la representante Goebertus -íntima de la agresiva Claudia Nayibe López- ¿cómo obtuvo la información que está difundiendo irresponsable e ilegalmente? Habida cuenta de que dichos datos no fueron proveidos por el gobierno nacional ni por los diplomáticos noruegos, entonces sólo quedan dos alternativas: o ella tiene interceptado ilegalmente al gobierno o a los diplomáticos, o sostiene comunicación con la banda terrorista del Eln, lo cual comportaría un delito pues con los grupos ilegales sólo pueden tener contacto aquellas personas que gocen de una debida autorización oficial. Este portal pudo confirmar que ni el presidente Duque ni el comisionado Ceballos han autorizado a la señora Goebertus para reunirse o conversar con estructura ilegal alguna.  

Trino de la congresista Goebertus

En cualquier caso, la excontratista “de la paz” durante el Gobierno Santos -hoy congresista- mientras se ufana de la información que publica con supuestos hechos del Gobierno, deberá saber que su conducta riñe de manera alevosa con las leyes disciplinarias y penales, comportamiento que evidentemente debe ser castigado, como mínimo, con la pérdida de su investidura parlamentaria. 

@IrreverentesCol

Publicado: enero 25 de 2019