El cabo de la Policía Nacional, José Norberto Ruiz, duró 25 meses secuestrado por las FARC. Fue asesinado con un tiro de gracia en un intento de fuga en medio del desespero, propio de un padre y ser humano, al saber que su hijo moría por falta de donante de médula ósea compatible.

Su hijo era el niño, Andrés Felipe Ruiz, convertido en símbolo de la barbarie e infamia de las FARC, cuando en medio de su enfermedad y serenidad total, clamaba a través de todos los medios de comunicación, libertad para su padre. El 18 de diciembre del 2001 murió el pequeño Andrés Felipe, sin ver a su padre.

Los cuerpos del cabo Ruiz y de Andrés Felipe, reposan en un campo santo, disfrutando del descanso eterno, y esperando justicia terrenal.

Nadie desea volver a vivir esos momentos de terror, claro que no. Pero esa negación, por convicción y derecho a vivir en paz, no nos puede arrinconar a la sociedad colombiana y al Estado, para aceptar ahora otros atentados, que no son contra la humanidad de miles y miles de colombianos como ocurrió en el pasado, ahora esos atentados son contra las instituciones democráticas por causa del acuerdo de impunidad. dirán las FARC, que es otra forma de lucha.

El caso Santrich, y todo el novelón que giró entorno a la Jurisdicción Especial para la Paz, que permitió la libertad de Santrich a pesar de las pruebas y violando sus propias competencias, es otro ejemplo, que aquí estamos en presencia de otro estadio de degradación gestado por las FARC y avalado por parte de la institucionalidad y el establecimiento colombiano.   

No sabemos cual de todos los hechos ocurridos la semana pasado es menos grabe. Un magistrado de la Corte Suprema de Justicia, Gustavo Malo, capturado en medio de la audiencia por casos de corrupción; otro exmagistrado, Leónidas Bustos, huyendo en Canadá de las investigaciones de la Comisión de Acusaciones; y un narcoterrorista, Santrich, puesto en libertad por una corte impuesta por los cómplices de Santrich.  

Al final La paz no está en crisis, quien está en crisis es la sociedad colombiana, dividida por la suerte de un sujeto responsable del asesinato del cabo José Norberto Ruiz. No hay derecho.

Quien esta en crisis es la sociedad, dividida a sabiendas que Santrich es un narcoterrorista consumado y cínico, que, a pesar de gozar de libertad, privilegios, curul en el congreso, negociaba toneladas de coca, como lo revela plenamente el video que hace parte de las pruebas que tiene en su poder una Corte de los EE.UU.

Quien está en crisis es la sociedad, que a pesar de  escucha a Nilson Pinilla Pinilla (exmagistrado de la Corte Constitucional y de la Corte Suprema de Justicia, y presidente de las mismas) afirmando en un programa nacional de radio que “La JEP fue engendrada por el presidente Santos y su equipo de colaboradores y los militantes de las autodenominadas FARC para tratar de frenar que la Corte Penal se nos metiera a Colombia, porque se iban a dejar impunes delitos de lesa humanidad. Entonces se tenían que crear una apariencia de Justicia para frenar a la CPI, y por eso se engendró la JEP.” sigue enceguecida, polarizada, dividida y rabiosa, por causas políticas, igual y peor que las décadas de los 40 y 50, y por creer que la paz se logra arrinconándonos y abandonando el derecho a exigir justicia.  

(Video completo en el anexo)  https://twitter.com/LaureanoTirado/status/1129182710382170112

@LaureanoTirado

Publicado: mayo 21 de 2019