Abrir los ojos y convertirla en el primer pensamiento del día, llamarla para oír su voz o despertarla con una caricia o un beso si amanece a tu lado, preparar para ella o juntos el desayuno. Si hay afán alistar una lonchera para el camino, iniciar las actividades diarias en armonía, salir de casa con el corazón hinchado, con ilusión de regresar después de la labor cumplida. Una llamada, un mensaje de voz o de texto, un guiño, una señal cualquiera en la mañana para hacerle saber que es importante, que te interesas en sus cosas. Si estás ocupado no es excusa para no atender su llamado o propiciar el tuyo.

Almorzar juntos. Si no, al agradecer los alimentos, dar gracias por estar al lado de ella, por ser feliz, mejor por ser felices, por caminar por la vida de la mano uno al lado del otro. Sí, a veces uno cargando al otro, eso es amor.

En la tarde una llamada más, una señal de vida que se traduce en cariño, en un mensaje de “estoy aquí y me importas”. Antes de salir del trabajo escribir a mano una nota, comprar un chocolate,  adquirir una flor, un libro, un no sé qué para llevarle y sacarle una sonrisa cuando la veas. 

Día a día llenarla de detalles, hacerla sentir la mujer más especial del mundo, escucharla, compartir preocupaciones, buscar soluciones, compartir vida amorosa, espiritual, familiar, económica. Es decir, compartir, compartir y compartir.

Cine, Netflix, un paseo, un viaje, la Iglesia, el yoga, escalar, el gimnasio, mirar el paisaje o simplemente  estar… y ojalá estar en paz espiritual.

Hacer el amor constantemente y de manera total, entregada, fruto de una confianza que se construye segundo a segundo, a cada instante. Saber manejar los malos momentos, los momentos de coraje, las discusiones, ayudar mutuamente a manejar el barco en las tempestades, dando espacios, respetando los silencios y las opiniones del otro. Eso es amor.

Ese amor y cualquier muestra de alegría, respeto, comprensión, pasión, debe ser el primer paso para evitar el maltrato de hombre a mujer, pero también de mujer a hombre. Cuando no se aprecia cada intento de amor respetuoso, aunque imperfecto, es momento de alejarse, de no de agredir, de entender que ahí no hay más espacios.

Donde no hay amor hay irrespeto, bloqueos, humillaciones, infidelidades, celos, control de todo. Todo eso lleva al maltrato.

No permitamos que el derecho penal tenga que acudir al rescate. Los signos son claros. Ante la presencia de estos corre siempre. Habrá otros brazos dispuestos a arrullarte y no a empujarte. Unos labios que te besen con pasión y no te humillen. Otras manos que recorran tu cuerpo con caricias y no con golpes. Alguien que te diga te amo, te respeto y te entiendo en las diferencias. Alguien que a tu lado construya la felicidad diaria que dará fortaleza para toda la vida. En las épocas buenas el amor fluye o al menos aparenta fluir. El verdadero amor en cambio se pone a prueba en las situaciones difíciles, en los reveses de la vida, en la enfermedad, en esas pruebas que la vida nos muestra a diario.

¡No al maltrato y sí al amor respetuoso y dedicado!

@CancinoAbog