El fiscal general de la nación ha revelado que en las interceptaciones realizadas al polémico Ñeñe Hernández aparece una referencia a la campaña del jefe de la extrema izquierda, Gustavo Petro.

Lo cierto es que, en cualquier caso, todas las posibles irregularidades deben ser investigadas para efectos de determinar si lo dicho por ese individuo Hernández tenía asidero alguno, o si por el contrario se confirma lo que muchas personas sospechan: que tanto él como su interlocutora, la tristemente célebre Cayita Daza eran unos simples vocingleros.

Si el fallecido Ñeñe habla respecto de la campaña de Iván Duque, la izquierda se vuelca desesperada a emitir sentencias irracionales. Pero si ese mismo Ñeñe  se refiere a temas oscuros en relación con Petro, entonces se trata de una vindicta política. 

En un Estado de Derecho, todos los hechos que puedan conducir a la comisión de delitos, merecen ser investigados, sin sesgos ni valoraciones de orden ideológico o político.

El país sabe a ciencia cierta que el presidente Duque es un hombre honorable. Y también  cuenta con plena prueba de las manobras oscuras de Gustavo Petro, ese mismo que aparece en videos empacando gruesos fajos de dinero en efectivo enviados por sectores del narcotráfico. Por cierto, la investigación por ese delito duerme el sueño de los justos. 

La denominada Ñeñepolítica es una verdadera majadería. Desde ahora, es fácil augurar el epílogo de la historia. No sucederá absolutamente nada, porque el caso se origina en las conversaciones de dos personas que compiten en fantochería y sed de figuración. Tanto el Ñeñe como la señora Daza son personas sin peso específico ni relevancia. 

Pero el fiscal Barbosa, que en estos primeros 100 días en el cargo ha dado sobradas muestras de capacidad de gestión, a pesar de que le correspondió iniciar su periodo en pleno confinamiento generado por la pandemia, también se refirió a un caso que es neurálgico: el de Odebrecht. 

Es cierto que la fiscalía de Néstor Humberto Martínez avanzó en aquella investigación, pero no le alcanzó el tiempo. Barbosa, ha dicho que sus investigadores concurrirán al Brasil con el propósito de recaudar nuevas evidencias, a la vez de que se estudiará a fondo el manejo que la administración de justicia peruana le dio a ese proceso. 

Abundan las evidencias que confirman que las campañas santistas de 2010 y 2014, fueron irregularmente permeadas con dineros de Odebrecht. 

Están los testimonios de los exdirectivos de esa firma y las pruebas de los giros. Increíblemente, el delincuente confeso Roberto Prieto Uribe, no ha sido procesado por ese delito. Hoy, quien fuera el principal compinche de Juan Manuel Santos continúa sin responder por su participación en la empresa criminal que permitió que en 2014, Santos ganara la reelección presidencial. 

Como se dice popularmente, la justicia debe llorar por ambos ojos, y ese es el mensaje acertado que está enviando el fiscal Barbosa cuando anuncia que oirá a todas las personas mencionadas en las grabaciones del desaparecido Ñeñe Hernández y también, cuando notifica que el caso Odebrecht no quedará en la impunidad. 

@IrreverentesCol

Publicado: mayo 28 de 2020