Aquí no se salva nadie. El asunto es horrible: ni los huevos, ni la leche, ni el pan… Todo será gravado; no obstante, dicen que la canasta familiar no será tocada por la reforma…Vaya uno a creer… Los funcionarios que han osado abrir la boca, informan que van a meterle la mano a los salarios de los colombianos que devengan más de un millón quinientos mil pesos… ¡Que se frieguen!

Señores, esto no es una reforma tributaria: es una falta de respeto. ¿Más impuestos? Después del festín y el derroche por la paz, mayoritariamente rechazado por el Pueblo, los clavados seremos todos, los que votaron SÍ y los que votamos NO. Es que necesitan la plata para pagar la paz, porque las Farc no tienen ni un centavo para eso. Menos, para devolver lo que tienen… Como dijo un sufragante derrotado en el caribe el pasado 2 de octubre: ¡Ajá, se les acabó la mermelada!

Reforma Tributaria. ¡Qué descaro tan grande! Un despropósito que llevará a la gente a la calle. No es con impuestos que se recupera la economía. Todo lo contrario: es rebajándolos, y de paso, acabando con la usura en las tasas de intermediación financiera, en las tasas de interés y en los costos que tiene cualquier ciudadano para generar empresa. Eso que acá llamamos dizque capitalismo no tiene nada de eso. Porque el capitalismo es sinónimo de mover la máquina productiva, reducir el gasto público y estimular la inversión. Es actuar en favor de los seres humanos.

Queridos lectores: aquí debemos asumir la ciudadanía de una buena vez. Vamos a las cifras, para que sea preciso el reclamo: en los últimos 6 años, el despilfarro explica el tamaño del hueco profundo en el que está sumida la economía, por culpa del Nobel y sus muchachos. Porque son ellos los responsables de la disparada inaudita del gasto público. Sólo ellos. Hoy el país debe más de lo que puede pagar, mucho más. De hecho en 2010, la deuda pública ascendía a 40 mil millones de dólares. A la fecha, se ha duplicado ese monto, con creces.

Por favor, no nos cobren los errores de una pésima gestión. Respeten. Busquen empréstitos, o abran la economía al mundo, ofreciendo una oportunidad atractiva a la inversión. ¡Aterricemos! La paz se hace con una economía saneada, no con unas finanzas menguadas. La paz se hace con un panorama económico amable para la gente, no con un desastre como el que nos están enrostrando las calificadoras, esas sí objetivas y fuera de cualquier disputa electorera.

Que a nadie le quepa duda, la nación entera se va a volcar a las calles, para protestar. Porque se cansó de la falta de criterio, de las mentiras y del irrespeto de un poder al cual la vida de los colombianos, el día a día, le vale cinco centavos.

Vamos a las preguntas políticamente incorrectas, pero cívicamente pertinentes: ¿Cuánto costó el periplo diplomático de las “víctimas” hacia La Habana? ¿Cuánto

costaron los tiquetes y los viáticos del equipo negociador? ¿Cuántas veces fueron y vinieron a la isla de los Castro, quienes no lograron convencer al pueblo colombiano con sus palabras y grises resultados? ¿Cuánto costó el rubro de hotelería de la abundante delegación que visitó Cuba en los últimos 4 años? ¿No se supone que el señor Santos es un genio de la Economía, y por su formación, estaría de más suponer que su gestión en esa área sería positiva? ¿Por qué anda tan calladito el ministro de Hacienda?

Protesto: ¡no me aguanto más imbecilidades de un gobierno que no tiene idea para dónde va! No es atracando a la gente –porque eso es lo que puede pasar con esta Rerforma-, ni cobrando impuestos donde no se debe, como se arregla el asunto.

Con todo respeto: ¿La corrupción, más fuerte que la gente, acabará con el futuro de todos los colombianos? ¿Cuándo asumiremos nuestro rol de ciudadanos y exigiremos resultados palpables con el dinero que pagamos en los impuestos? ¿Listos para frenar esta Reforma tan estúpida? Porque la política es la economía…

“Esta que llaman por ahí Fortuna es una mujer borracha y antojadiza, y sobre todo, ciega, y así no ve lo que hace, ni sabe a quien derriba.” (Frase tomada de “El Quijote de la Mancha”).

 

@tamayocollins