Estamos ahora si entrando en la fase final de las elecciones del 2022 que serán cruciales para nuestro futuro y el de nuestra nación, nunca antes la habíamos visto tan comprometida, la izquierda ya mostró sus cartas, su revolución, llegó el momento de hacer una convocatoria de unidad para salvar a Colombia.

Desde el pasado 28 de abril a raíz del paro convocado por las centrales obreras y otros sindicatos de privilegiados como Fecode  y Asonal en contra de la Reforma Tributaria, que ya sabemos que era simplemente el pretexto, se empezó a gestar una guerra urbana donde de la nada salen vándalos y violentos a destrozar y saquear todo lo que ven por delante, necesitan acabar con la poca tranquilidad que nos queda, necesitan detener el funcionamiento de las ciudades, sus medios de transporte y su economía, esto es la continuación de los que tuvieron que parar en noviembre del 2019. El Chile la llaman la Revolución Molecular Disipada.

Desafortunadamente el gobierno de Iván Duque, encapsulado como a muchos les pasó anteriormente, hicieron caso omiso de las muchísimas recomendaciones acerca de la inconveniencia de tramitar en estos momentos la reforma, era la chispa que necesitaban para volver a las calles, ya el covid-19 pasó a segundo plano inclusive para los alcaldes progresistas que se sienten muy a gusto con las manifestaciones y desórdenes. Para la delincuencia no hay pico y cédula, toque de queda ni cuarentena que valga.

Ya van ocho días de paro y marchas, no solamente en las grandes ciudades, existen moléculas de esta violencia por todas partes, el fin es parar todo, la producción de alimentos, las comunicaciones, el transporte etc., pero para lograr esto se necesitan recursos y ayuda externa, este movimiento tiene ambas, muchas ONGs de izquierda con vastos recursos han venido financiándolos, el narcotráfico y el terrorismo también, ya se han visto videos de filas de manifestantes recibiendo sus pagos, como también camiones y carros que inexplicablemente van dejando arrumes de piedras en las calles por donde van a pasar las manifestaciones. Todo está organizado, su comunicación se ha venido tejiendo por las redes sociales, ayer precisamente me llegó por equivocación un link de una de estas donde hay más de 1000 personas, entré y lo que alcancé a ver da pánico.

Que podemos hacer como sociedad que no quiere la violencia ni esa nueva realidad que nos quieren imponer, mucho, pero no va a ser fácil, no podemos dejar que nos copen nuestros espacios, que cambien nuestra rutina, que nos llenen de desesperanza, al revés, debemos ser cada día más fuertes y tomar la decisión de enfrentarlos con nuestra cotidianidad.

Pero la ciudadanía sola no puede, el gobierno y los partidos políticos que defienden el modelo económico y social que tenemos deben bajarle a la arrogancia y deben sentarse a dialogar para que conjuntamente puedan mantenerse firmes en defensa de lo que podemos perder.

Aunque era absolutamente necesario acabar con el DAS por lo corrupto y peligroso que era, también era indispensable crear otra agencia de seguridad e inteligencia, hoy en día nos damos cuenta de la falta que hace, no hay información de nada de los que nos está pasando, ni de los financiadores, ni de los contactos internacionales, y mucho menos de los nacionales que aunque suponemos quien son, no hay pruebas.

@SANTAMARIAURIBE

Publicado: mayo 10 de 2021