Para Venezuela fue tarde cuando despertaron. Colombia está a tiempo de no caer en ese sueño efímero: “igualdad y cambio”.

El 20 de julio y el 07 de agosto son fechas con enorme significado para Colombia. Cada una contiene una historia con múltiples detalles y con diversos personajes, que de una u otra forma aportaron a la libertad no solo de nuestro país, sino de muchos otros de Latinoamérica. Cómo olvidar aquella historia de la batalla del Pantano de Vargas, o cómo olvidar el juramento del Monte Sacro que hizo Bolívar y tantos otros más recuerdos, todos invaluables.

Aquellos próceres sacrificaron su vida, y no hablo solo de la vida física, por la liberación de un pueblo que se encontraba azotado por manos españolas. Pero hoy día al parecer hemos olvidado lo que costó la libertad, y al parecer algunos quisieran volver a las cadenas, ya no made in España, pero sí cadenas marca Castro.

En Venezuela, por ejemplo, los descendientes de Bolívar se encuentran bajo la atadura de Castro, Diosdado y Maduro. Toda la institucionalidad reducida a los caprichos de estos personajes. Pero la discusión no es sobre tales seres, la verdadera discusión radica sobre lo que ellos representan, que no es más que la ideología comunista, esa misma que ha fracasado a lo largo de la historia.

En Colombia no tenemos una democracia perfecta, no. Pero sí una democracia que ha ido avanzando y fortaleciéndose año tras año, década tras década, dando herramientas y oportunidades a los ciudadanos en los diferentes ámbitos presentes en una sociedad. Hemos contado con el cáncer de la corrupción, pero también con el sida de las guerrillas, las cuales han detenido el avance de la nación.

Hoy los colombianos celebramos no estar bajo el yugo español, pero ciertas “personalidades” sí gustarían de estar bajo el yugo de La Habana. Los espurios acuerdos entre Farc-Santos no son más que la materialización del ideario comunista adaptado a la realidad colombiana. Así algunos necios lo nieguen, bien sea por acción o por omisión.

En Venezuela, a finales de los 90, varias personas le advirtieron al pueblo sobre el peligro de Chávez. A esos los tildaron de locos, apocalípticos, enemigos del avance y mucho más; hoy vemos qué ocurrió. En Colombia se le está advirtiendo al grueso de la sociedad sobre los serios peligros del acuerdo con Farc, y se nos tilda de locos, apocalípticos y enemigos de la “paz”. Rezamos para que no seamos una segunda Venezuela.

Para el hermano país fue tarde cuando despertaron y se dieron cuenta de lo que tenían encima. En Colombia estamos aún a tiempo de no caer en ese sueño efímero de “igualdad y cambio” que vende la izquierda populista, pero que no es más que un costal cargado de mentiras. Las elecciones del 18 serán vitales para la salvación democrática de nuestro país, y por ende debemos participar activa y responsablemente.

@AndresSaavedra_

Publicado: agosto 10 de 2017