Con todo el oportunismo del caso, los senadores profarc Roy Barreras e Iván Cepeda, viajaron a la ciudad de Washington con el propósito de denunciar ante la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos, CIDH, la fingida campaña de interceptaciones ilegales que según ellos -y el director de la revista Semana y sobrino de Juan Manuel Santos- adelanta el Ejército de Colombia en contra de la izquierda y la oposición al gobierno de Iván Duque. 

Cualquier denuncia, debe ir acompañada por pruebas o indicios que indiquen que los hechos reportados posiblemente pudieron haber ocurrido. Entonces, ¿qué evidencias llevaron Barreras y el comunista Cepeda a Washington? Seguramente pusieron en su equipaje un ejemplar de Semana y la grabación de la reciente emisión de la fábrica de noticias, Noticias Uno en la que literalmente, los empleados de esa empresa se inventaron una historia fantasiosa con relación a un micrófono que estaba ubicado en el techo del magistrado que lleva, entre otros, el caso del presidente Uribe, proceso inundado de irregularidades y de falsos testigos. 

Como reveló el abogado Abelardo De La Espriella en su más reciente columna en LOS IRREVERENTES, en ese burdo montaje participaron activamente Cepeda y la directora de la fábrica de noticias, Noticias Uno. En palabras del jurista, “Cecilia Orozco e Iván Cepeda celebraron una suerte de consejo editorial, al que convocaron a otros recalcitrantes antiuribistas, que dicen ejercer el periodismo”. 

Desde mediados del año pasado estaban preparando el zarpazo. Era, al decir callejero, la cereza que le hacía falta al pastel: un micrófono instalado en el despacho del investigador de Uribe es suficiente para que él -el investigador-, se llene de ira y proceda a encarcelar al exmandatario, al margen de las protuberantes irregulares y mentiras que engrosan el expediente. 

La mentira se desplomó como un castillo de naipes. Compensar, prestigiosa EPS que anteriormente tenía alquilado el local donde hoy quedan las oficinas de la sala de instrucción de la corte suprema de justicia, a través de un comunicado de prensa reconoció que ese y otros micrófonos -que no son para adelantar labores de espionaje- fueron instalados por ellos, para efectos de facilitar el audio en sus salas de conferencias y que, para cumplir con las cláusulas del contrato de arrendamiento, no retiraron esos cableados. 

Muy aburrida debió quedar la directora del arruinado Noticias Uno, que gastó todas sus vacaciones de fin de año perfeccionando el plan para acriminar al presidente Uribe. Y a Cepeda, obviamente se le marchitó otro de sus proyectos criminales. No es la primera, pero desafortunadamente, no será la última vez que el país registre un montaje de ese peligroso sujeto al que la justicia colombiana parece haberle otorgado licencia para falsificar pruebas y fabricar testigos mentirosos. 

Lo de Semana, es una colección incoherente de afirmaciones y suposiciones que se caen por su propio peso. La única “evidencia” que tienen es la fotografía borrosa de una camioneta en las inmediaciones de la sede de ese medio de comunicación. Nada más. 

Así que, en un mundo perfecto, lo ideal sería que Barreras y Cepeda hubieran tenido la gallardía de presentarse ante la CIDH para confesar que ellos, por razones politiqueras, han intentado acabar con el uribismo a través de pruebas falsas y de testigos mentirosos. Reconocer que la historia del micrófono a la que tanto eco le ha hecho la fábrica de noticias, Noticias Uno, es una burda mentira aclarada por la empresa que instaló ese equipo.

Pero nada de ello ocurrirá. La alevosa directora de Noticias Uno, seguirá mancillando a Uribe y al uribismo, Barreras continuará fustigando al gobierno que le cortó de tajo el control que ejercía sobre entidades a las que sus recomendados saquearon durante la era Santos y Cepeda, orondo, podrá perpetuar su industria de falsificación de pruebas y testigos en contra del presidente Uribe. 

@IrreverentesCol

Publicado: enero 21 de 2020