La Farc el martes pasado realizó la entrega parcial de su arsenal. Que hayan entregado parte de sus armas está bien, y claro que debe aplaudirse, pero que la euforia del gobierno no nos lleve a confundir peras con naranjas, pues una cosa es un porcentaje y otra cosa es el total.

Según el mismo Santos y el Ministerio de Defensa, la Farc contaba con alrededor de 14 mil armas, de esas poco más de 11 mil son fusiles. Se tiene conocimiento que existe, para redondear, 900 escondrijos en donde los guerrilleros tendrían dólares, armas y quién sabe cuántas cosas más. Suponiendo que por cada caleta existan 10 armas (y es un número en extremo bajo, pero supongamos que así sea) se tendría que son 9.000 mil armas que aún están a disposición de esta guerrilla.

Si sumamos las 14 mil que anunció Santos más las 9.000 que existen en las caletas, tendríamos un total de 23 mil armas, de las cuales solo entregaron 7 mil, es decir que hay 16 mil armas por fuera de los contenedores de la ONU, armas que en cualquier momento pueden ser empleadas nuevamente, tal cual como lo dijo Santrich en entrevista con La Fm hace unos días.

A parte de esa cifra, para nada irrisoria (16 mil), está también la de los milicianos de Farc, quienes según inteligencia militar se calculan alrededor de 6 mil hombres, de los cuales solo 2 mil hoy por hoy estarían concentrados, de los otros 4 mil no se tiene mayor información.

Por otro lado, tampoco se conoce con exactitud la fortuna criminal de Farc, quienes han dicho que no tienen un peso, y aunque Santos les cree, el otro 99 % de colombianos no. Ya el Fiscal dijo que se conocían los bienes mal habidos y que en pesos ascienden a la cifra de poco más de un billón; pero respecto a sus cuentas bancarias en otros países o paraísos fiscales no se ha dicho nada. Vimos la semana pasada como miembros de esa guerrilla viajaban a las fiestas del Huila “viaticando” la módica suma de 17 mil dólares, ¡plata tienen!

Por ende la euforia del martes pasado solo fue por parte del gobierno, de cabecillas Farc, de algunos medios de comunicación nacionales y uno que otro despistado. En Popayán, por ejemplo, transmitieron en vivo en el parque principal del municipio la entrega parcial de armas. La asistencia fue mínima, y quienes hacían presencia en su mayoría eran funcionarios de la alcaldía y la gobernación.

Los colombianos celebramos que 7 mil armas se encuentren por fuera de la criminalidad, claro que sí, de eso no cabe un ápice de duda. Pero falta mucho para que la mayoría de colombianos crean y respalden el “proceso de paz”. Hoy todavía el campesino del Cauca se levanta pensando en cómo pagar la extorsión de la cual es víctima; que no nos digan que estamos en paz y en el paraíso, pues la realidad es muy distinta.

Exigimos como pueblo saber sobre los milicianos, sobre las otras miles de armas incluyendo los misiles tierra-aire y sobre los dineros producto de la extorsión, el secuestro y el narcotráfico. El pueblo exige claridad y no titulares de prensa.

@AndresSaavedra_

Publicado: junio 29 de 2017