Análisis de Carlos Holmes Trujillo

La política colombiana ha sido prisionera de una filosofía perjudicial.

“Es muy temprano para decidir, esperemos a ver qué pasa, y ganemos tiempo mientras las cosas se aclaran”, se han convertido en máximas que inspiran el comportamiento de los partidos.

No puede desconocerse que dichos comportamientos pueden tener razón de ser, y reflejar prudencia, en épocas de normalidad.

Pero, de cara a circunstancias excepcionales se transforman en elementos paralizantes.

¿Cuál es el escenario de la Colombia de hoy? ¿Vivimos épocas tranquilas y esperanzadoras que transcurren por los canales de una institucionalidad respetada y fuerte, o la nación se mueve en medio de la incertidumbre y el descontento, porque dejó de creer en los poderes y en los partidos?

Infortunadamente, la realidad es la segunda.

Y a ello se suma la imposición, toda vez que eso será, del acuerdo entre el Gobierno y las FARC, que se basa en la idea de que todo vale para poder suscribirlo.

Se ha llegado hasta a darle la categoría de “acuerdo especial” en términos del Derecho Internacional Humanitario, que no tiene, con el aterrador propósito de incorporarlo a la Carta mediante el bloque de constitucionalidad.

¡Qué horror!

Con semejante barbaridad jurídica lo que se persigue es que, en adelante, todas las normas que toquen cualquiera de la multiplicidad de temas consignados en el acuerdo, deberán, para efecto de su interpretación, ser analizados a la luz del texto suscrito por Santos y Timochenko.

Ese es el propósito del ejercicio de realismo mágico constitucional que hicieron algunos iluminados, y que es aplaudido por tantos, nacional e internacionalmente, sin medir las consecuencias.

Es posible hablar de otros escenarios en la Colombia del post acuerdo, pero, por lo pronto, dejemos ahí para pasar al asunto central de este análisis.

 

En 2013, el Centro Democrático escogió al candidato presidencial a través de una convención.

Frente a la inmensa cantidad de desafíos que se avecinan, ¿qué está pensando Centro Democrático?

Las circunstancias del presente indican que demorar, aún más, las decisiones centrales que debe tomar sería inconveniente.

Muchos pensarán que es temprano para dar ciertos pasos.

No obstante, debe tenerse en cuenta que muy pronto se convocará el plebiscito.

El proceso de refrendación anticipará la campaña presidencial, y la única manera de abocar con éxito ese certamen electoral es construyendo una organización que incluya a los más variados sectores, como por ejemplo empresarios, sindicalistas, estudiantes, trabajadores independientes, ambientalistas, defensores de animales, constructores, abogados, médicos, campesinos, etc,  en todas las regiones del país.

El aparato político y social del partido, por su condición de organización muy joven, es todavía débil, lo cual obliga a redoblar los esfuerzos para ampliar las bases vinculando a voceros y representantes de muchos estamentos.

La magnitud de semejante desafío aconseja que se convoque a la mayor brevedad posible la convención nacional del partido.

En ese encuentro debe decidirse el asunto de la dirección nacional, elegirse el grupo de directores, reformar los estatutos, decidir el mecanismo de elección del candidato a la presidencia y las fechas para iniciar el respectivo proceso y concluirlo y proclamar las bases programáticas mínimas de cara al 2018.

Centro Democrático tiene que darle al país el mensaje de que inicia una nueva tarea de organización y de agitación programática, y elegirá su vocero en la batalla presidencial mediante un procedimiento amplio y democrático.

Sea esta la oportunidad para insistir en la propuesta de que se escoja el sistema de elecciones primarias con ese propósito.

Para tal efecto se debería dividir a Colombia en distritos electorales, asignar un número de delegados a cada uno de ellos, definir los períodos de campaña en las diversas zonas, y las fechas en las que se votaría para determinar el número de delegados que los distintos precandidatos elegirían según la votación que obtengan.

El resultado de ese ejercicio se protocolizaría en una convención en la que se proclamará el candidato y se aprobará el programa.

Este novedoso sistema pondría en marcha un intenso trabajo en todas las regiones.

Esperar más para adoptar las decisiones que conviene tomar ya, implica que cada día que pasa es un día que se pierde habida cuenta del tamaño de los retos.

@Irreverentes Col