No puede enviarse un mensaje equivocado. Si la protesta del 21 es pacífica y quienes salgan a marchar, lo hacen respetando las leyes, sin perjudicar la vida, honra y bienes de la ciudadanía, no hay camino distinto que el de respetar -así no se comparta- a los participantes del paro.

Pero eso no significa que el gobierno no tenga el derecho -sobre todo, el deber- de preparar los planes de contingencia frente a cualquier eventualidad. El mensaje es uno y solo uno: ante el primer asomo de violencia, la Fuerza Pública está lista a salir a contener a los facinerosos. 

La izquierda, se ha escandalizado por el acuartelamiento que el comandante del Ejército, el gran general Nicacio Martínez, ordenó de todas sus tropas. ¡Por supuesto que los soldados deben estar preparados! Ni más faltaba que los militares no puedan prepararse para atender una circunstancia que demande su intervención, sobre todo si se tiene en cuenta la lluvia de amenazas que la extrema izquierda ha difundido en los últimos días. 

Hablan de traer a Colombia el modelo de protesta que se ha implementado en Chile, donde los incendios, saqueos y atentados contra la gente de bien han sido los rectores de las protestas. Si Petro y sus secuaces insisten en incendiar a Colombia, el deber de nuestra Fuerza Pública, es el de impedirlo.

El nuevo ministro de Defensa, no puede ser inferior al tremendo desafío que se le pone de presente. En las pocas horas que lleva en el cargo, se ha empleado a fondo en la atención de la situación, liderando la preparación de todos los planes de contingencia. 

Pero, hay que decirlo, no estaría de más que, a pocas horas de la protesta, enviara un mensaje claro para efectos de generar mayor confianza y tranquilidad en la ciudadanía que está legítimamente inquieta por lo que pueda suceder. 

Y no hay mejor manera de transmitir tranquilidad que a través del anuncio claro, directo y sin esguinces, de que los soldados de Colombia están listos para salir a las calles con el propósito de proteger a la población angustiada.

El hecho de que el ejército salga a las calles el 21, no significa en absoluto que se quiera amedrentar a quienes protesten de manera pacifica, pero sí se les envía una señal inequívoca a los antisociales: con el propósito de evitar actos de terrorismo, ahí estará nuestro glorioso ejército para cumplir con su deber constitucional. 

El presidente Duque y el ministro Trujillo no son ingenuos, razón por la que, en estos momentos de incertidumbre, deberían dejar de lado su prudencia y su diplomacia, para efectos de transmitirle tranquilidad a los millones de colombianos que están en vilo por cuenta del desafío inaudito de la extrema izquierda. 

Presidente Duque: no lo dude un minuto más y ordene la militarización de las ciudades del país. 

@IrreverentesCol

Publicado: noviembre 20 de 2019