Tras la noticia que conmocionó a Colombia, la violación y asesinato de la niña Yuliana Samboní por Rafael Uribe Noguera, el país entero reclama justicia para violadores y asesinos de mujeres y niños.

En 2015, según datos de Medicina Legal, 970 mujeres fueron asesinadas, hubo 16 mil casos de violencia sexual denunciados y 47.248 casos de violencia de pareja en el país. Las ciudades con más reportes de agresión contra las mujeres  son: Bogotá, Cali y Medellín, siendo las menores  entre los 10 y 14 años las principales víctimas.

Diariamente se cometen toda clase de abusos contra mujeres y niños, muchos de estos ni siquiera son reportados. Es decir que las cifras anunciadas pueden tener un subregistro, a pesar de la creación de canales para la denuncia y atención de este tipo de delitos.

Colombia no es el único país en el cual este fenómeno es creciente; pasa en casi todo el mundo.

Pero, ¿Por qué siguen sucediendo estos abusos, muertes y todo tipo de agresiones hacia los más vulnerables?

Hay muchos factores,y Colombia se lleva el premio en la mayoría de los factores negativos que son generadores de este tipo de violencia.

En primer lugar, la disfunción familiar. El 17,4% de las adolescentes han estado embarazadas según estadísticas actuales; el embarazo en esta población per se es un problema debido  a que la mayoría de estos son no planeados y no deseados. La falta del cuidado de los menores por parte de sus padres es evidente en muchos casos de violencia contra los mismos; aunque otras veces se observa una sobreprotección desmedida que no hace posible reorientarlos  y se permite que los niños y jóvenes desarrollen conductas agresivas y delictivas que llevan a que en la adultez se realicen delitos como el feminicidio o el abuso sexual. Otro factor, según el informe del Mapa Mundial de la Familia 2014, en el cual participaron 49 países que representan el 75% de la población mundial, Colombia ocupa el primer lugar con el número de madres solteras: 84%. El hecho de ser madres solteras no se toma como un problema que merezca sanción social, sino porque de allí se derivan muchos otros asuntos que ponen en riesgo el normal desarrollo de los niños, pues entran en la mayoría de casos a tener limitaciones económicas que obligan a sus madres a trabajar durante extensas jornadas, exponiéndolos al cuidado de otras personas, muchas veces desconocidas. Sin el apoyo de una pareja, es más difícil la crianza y el cuidado de los menores.

En Segundo lugar, la presencia de problemas y trastornos mentales. Los trastornos mentales son causados por una combinación de diversos factores de naturaleza biológica, social, condiciones de vida adversas que causan en el individuo un impacto negativo para su salud mental.

Según la OMS: “Una buena salud mental permite a las personas desarrollar su potencial, enfrentar situaciones vitales estresantes, trabajar productivamente y contribuir a la comunidad”.  Los trastornos mentales desencadenan discapacidad, deterioro de la calidad de vida y exponen a personas al rededor a situaciones de riesgo como resultado de las acciones que puedan ejecutar estos individuos. La Encuesta Nacional de Salud Mental 2015, reveló que el 2,8% de la población colombiana presenta algún problema de salud mental y el 51,5% de los adolescentes también lo manifiestan.

En tercer lugar, se encuentra el consumo de sustancias psicoactivas (SPA). Según la encuesta de Narcomenudeo en Colombia, realizada por Planeación Nacional, 1.4 millones de personas en el país consumen algún tipo de SPA. Esto pone en una situación aún más difícil a poblaciones vulnerables no necesariamente de estratos bajos; este consumo es un desencadenante de trastornos mentales (estados psicóticos) que se representan en cuadros aberrantes de violencia.

Colombia necesita trabajar más para favorecer la estabilidad de las familias. Desarrollar políticas serias en materia de Salud Sexual y Reproductiva, seguimiento a casos de denuncia por falta de asistencia alimentaria por parte de uno de los padres, políticas para que la mujer acceda a educación básica y superior, prevención efectiva del consumo de SPA, alcohol y tabaco, en fin, son tantas las formas de abordar los problemas y poner en marcha normas ya estructuradas, que lo único que se requiere es voluntad política.

@IrreverentesCol