Recientemente la Corte Suprema de Justicia absolvió al general Leilo Suárez Tocarruncho, excomandante de la V División del Ejército –con jurisdicción en el departamento del Tolima-, quien estaba siendo juzgado por la supuesta falsa desmovilización del bloque Cacica La Gaitana de las Farc, una estructura armada ilegal que operaba en el Tolima y que respondía directamente a las órdenes del extinto jefe terrorista, alias Alfonso Cano.

Dicha desmovilización tuvo lugar en el año 2006, cuando la Oficina del Alto Comisionado para la Paz estaba ocupada por el doctor Luis Carlos Restrepo.

Para la guerrilla de las Farc esa desmovilización se constituyó en un fuerte golpe, pues se dio en pleno pulso por la liberación de secuestrados que tenía esa organización terrorista en su poder. Mientras las Farc reclamaban el despeje de los municipios de Pradera y Florida en el Valle para adelantar las negociaciones que condujeran al intercambio de civiles y miembros de la Fuerza Pública secuestrados por integrantes de las Farc presos en las cárceles del país.

A través del ejército, el Comisionado Restrepo recibió la información de que los cabecillas del Cacica Gaitana querían entregar sus armas y reincorporarse a la vida civil, hecho que él pudo constatar y dentro del marco de sus competencias procedió a fijar los detalles para llevar a cabo todo el proceso de desmovilización en el que participaron diferentes entidades del Estado como el CTI de la Fiscalía, la Registraduría y, por supuesto, el Ejército Nacional.

Años después de llevada a cabo la desmovilización, a Restrepo se le acusó de haber fabricado un montaje y que dicho proceso fue una absoluta falsedad.

Sin pruebas y desconociendo de manera flagrante la rigurosidad con la que Luis Carlos Restrepo procedió durante los 9 años que ejerció como Alto Comisionado para la Paz, la Fiscalía de Viviane Morales, con un claro tinte de persecución política, inició una absurda investigación en contra del funcionario uribista quien fue, valga recordarlo, el primero en advertir los desmanes y la traición del gobierno de Juan Manuel Santos, a quien definió como “un caballero sonriente que guarda el puñal bajo la capa”.

La descripción hecha por Restrepo es perfecta y el paso del tiempo le ha dado la razón. Cuando empezaba la campaña presidencial de cara a las elecciones de 2010 y todo el uribismo estaba volcado hacia la candidatura de Santos, Restrepo fue el único que públicamente se hizo a un lado. Él, que conocía muy bien el proceder de Santos, pudo intuir a tiempo lo que iba a suceder. Oportuno reconocer que si en ese momento se le hubiera hecho caso a su advertencia, Colombia jamás habría tenido a Juan Manuel Santos como su presidente.

Pero en política, los “hubiera” no existen.

Desatada la persecución en su contra se vio obligado a buscar refugio en otro país. Resulta estrambótico que el funcionario que más desmovilizaciones de miembros de grupos armados organizados al margen de la ley propició mientras estuvo en la Oficina del Alto Comisionado para la Paz, termine procesado por cuenta de la entrega de armas y reincorporación a la vida civil de los integrantes de una estructura de la guerrilla de las Farc.

Más de 5 años lleva el proceso contra Restrepo. Una investigación injusta que deja en muy mal lugar a la administración de justicia colombiana que ha sido utilizada como vehículo para la vindicta política.

La absolución que fue despachada a favor del general Suárez Tocarruncho debe ser la cuota inicial para que cese la absurda persecución contra el excomisionado Luis Carlos Restrepo, una de las fichas más importantes que tiene hoy por hoy el uribismo.

@IrreverentesCol