En su carta de renuncia, la ahora exministra Karen Abudinen dejó claro que los autores de la defraudación del Estado deben comparecer ante la administración de justicia.

Es claro que la exfuncionaria hizo todo lo necesario para que la nación pueda recuperar los $70 millones de pesos que el polémico consorcio ‘Centros Poblados’ se robó a través de pólizas de cumplimiento falsas. Gracias a la caducidad ordenada por Abudinen, el ministerio de TICs pudo decretar los respectivos embargos por una cuantía superior al dinero robado. Así, por la vía que sea, el tesoro público recibirá los dineros desaparecidos.

Detrás de esta operación criminal hay muchas personas, pero sin lugar a dudas el delincuente Emilio Tapia jugó un papel preponderante. Como todos los criminales, Tapia es muy hábil moviéndose en la sombra, intrigando, mimetizando y urdiendo delitos.

Apoyado por abogados de dudosa reputación, quien hace algunos años fue el cerebro del desfalco a Bogotá durante la alcaldía de Samuel Moreno Rojas, fue el responsable del atraco que injustamente cobró la cabeza de Karen Abudinen.

Emilio Tapia debe ser llevado, en el término de la distancia, ante los jueces de la República y, si llegare confirmarse que él también participó en el desvío de los recursos a través del sistema financiero de los Estados Unidos, debe solicitarse que la justicia de ese país eleve el respectivo indictment.

No es posible que ese delincuente siga haciendo de las suyas. La irrisoria condena que pagó como consecuencia de su participación en el carrusel de la contratación lo dejó mal aleccionado. La impunidad, como se ha dicho repetidamente, es partera de nuevos delitos. Si Tapia hubiera recibido el castigo que merecía por haberse robado billones de pesos, continuaría a buen recaudo del INPEC y no estaría en la calle fraguando nuevos desfalcos.

Él es, al decir de Cesare Lombroso, un criminal nato. Es un sujeto perverso y peligroso hasta la médula. Esta nueva aparición suya en un acto delincuencial es prueba suficiente de que estamos ante un sujeto peligroso para la sociedad.

Es altamente probable que los $70 mil millones de pesos sean recuperados gracias a las rápidas acciones emprendidas por la exministra Abudinen. Quien en su reemplazo tiene el deber de continuar en la gesta por la salvación de esos recursos. Pero también deberá insistir en que los malhechores sean evidenciados y castigados, empezando por Emilio Tapia.

No pueden repetirse las experiencias del pasado, cuando ese sujeto se burló de todo el país, se enriqueció fabulosamente, no devolvió la totalidad del dinero que se robó y, como si aquello no fuera suficiente, pasó una muy corta temporada en prisión. La corrupción, como inteligentemente dijo la exministra dimitente, no tiene ideología.

Es evidente que hay poderosos dirigentes políticos protegiendo a los autores de ese desfalco. La justicia ya tiene en su poder todas las evidencias y los indicios. Que los fiscales e investigadores hagan su trabajo, realicen las comprobaciones del caso para que los implicados no vayan a decir que se les ha violado el debido proceso, y se emprendan las acciones a que haya lugar.

@irreverentesCol

Publicado: septiembre 13 de 2021