Loable la decisión del Concejo Distrital de no aprobar la solicitud del gobierno distrital para un préstamo de mas de 350.000 millones para el tan breve tiempo que le queda al alcalde(e). Sabia decisión para un periodo que será fundamentalmente electoral.

Pero el nuevo alcalde que se elegirá en tan solo ocho meses debera orientar con carácter de urgencia su plan de desarrollo hacia la población de estratos 1,2 y 3 o las poblaciones de origen afro, que es donde está el grueso de la habitantes. 

No habrá nada que hacer, como en efecto lo demuestra el crecimiento de la pobreza y el consuetudinario estancamiento social y económico de nuestro recurso humano ubicadas en esos estratos, cuya única herencia cierta para sus hijos será la miseria, si no se hace una gran inversión en sectores como la zona suroriental, la Boquilla, Tierrabomba, Nelson Mandela y las áreas corregimentales, sobre todo teniendo instrumentos de gestión como la ley 768 de 2002. Que como mandamiento dispone que hasta el 30% del presupuesto distrital sea invertido en esos estratos. No hay siquiera que esperar el cumplimento de la meritoria “ley de erradicación de la pobreza” para el año 2033. 

Poblaciones donde viven más de 70% de los cartageneros. Sobre todo el área entre los barrios la Esperanza y el Pozón, la avenida Pedro Romero y la Perimetral, que debe ser sometido a una gran renovación urbana, que como estrategia debe terminar la avenida Perimetral en todo su trayecto, y enlazarla a la malla vial. Y la vía que va del Pozón a Tierra Baja en la zona norte. Habilitando de paso zonas de expansión urbana para el desarrollo de los proyectos de viviendas para los estratos bajos alrededor de la Ciénaga de la Virgen. 

Nuestras poblaciones de origen afro, debido al segregacionismo y la exclusión de las cadenas productivas, se debieron asentar en las áreas cercanas al mar o a los cuerpos de agua porque esa es la despensa natural donde toman sus alimentos para la sobrevivencia. Entonces se establecieron en zonas hoy convertidas por su atractivo físico en enormes minas de oro para el desarrollo inmobiliario.

No es posible mantener la titulación colectiva en esos sectores porque limita su desarrollo económico. En cambio una política de titulación individual permitiría que los futuros propietarios puedan hacer negocios con sus predios. Es irónico estar asentados sobre verdaderas fuentes de riqueza y estar padeciendo tanta pobreza con títulos colectivos e índices de construcción muy bajos.

Mientras tanto no es posible hablar de nada con hambre, es por eso que blindar los PAE será estratégico, como una intensa política de agricultura urbana y el desarrollo de proyectos piscícolas en los bordes de la ciénaga que irán paliando el padecer, mientras la educación va surtiendo los ascensos en la escala social.

@rodrigueztorice

Publicado: enero 17 de 2019