A todos los lectores Irreverentesmis mejores deseos en este 2019, año lleno de oportunidades para defender la Democracia y de retos para salvaguardar las libertades que desde hace décadas están siendo amenazadas por ideologías adversas al normal desarrollo humano y económico de la sociedad.

Es propósito personal dedicarnos a compartir reflexiones sobre temas éticos e históricos, con el objetivo de propiciar una lectura tranquila de los asuntos que se derivan de las acciones de los ciudadanos y sus gobernantes. 

Queremos respaldar las iniciativas que propendan por la implementación de soluciones que apunten al enaltecimiento de la justicia social, en una actitud lejana al resentimiento y la violencia esparcidos como pólvora por la vetusta revolución cubana, el marxismo cultural y sus esbirros en nuestro continente. Ese cáncer debe ser erradicado con determinación del debate democrático. 

Seremos críticos durante la campaña que se avecina, pues deseamos que resulten elegidos alcaldes y gobernadores capaces de resolver los problemas más acuciantes que afectan a los colombianos. 

Nos oponemos desde ya a todos los candidatos que avalen propuestas que se burlen o pasen por encima de los valores occidentales, irrespeten a los padres de familia o limiten las oportunidades de mujeres, jóvenes, niños y adultos de la tercera edad. 

Somos optimistas. Creemos que se están dando pasos importantes en el seno de la sociedad colombiana: luego de conocer los estudios realizados por el Icfes, a propósito de los exámenes Saber Pro de los últimos dos años, encontramos que una significativa mayoría de estudiantes que acuden a las universidades del país, tanto públicas como privadas, pertenecen a los estratos 2 y 3. 

Sin duda, Colombia quiere educarse y salir adelante. Miremos más allá. Es un hecho que podemos convertirnos en epicentro de la economía naranja latinoamericana en pocos años. 

Llegó la hora de volver a las raíces para rescatar y comentar los hechos que han sido borrados de la memoria nacional por intereses sin Dios ni ley, que hábilmente se han colocado la máscara falaz de un “liberalismo progre”, mediocre e inhumano. Pondremos el dedo en la llaga. Es nuestro deber. 

Si Colombia quiere alcanzar un mayor crecimiento socio-económico debe restringir todo aquello que entorpezca el avance del emprendimiento, el comercio y los negocios. 

Por tanto, si “los muchachos” quieren marchar, que se concentren en los campus de sus respectivas universidades, sin afectar a los demás ciudadanos. Todos pagamos impuestos. Que las marchas se reglamenten por decreto. 

Porque más que estudiantes protestando porque sí y porque no, necesitamos estudiantes investigando, leyendo, buscando soluciones a las necesidades que afectan a millones de personas. Su lugar está en las bibliotecas y los laboratorios; no en las calles, lanzando petardos, rayando paredes, atacando a las autoridades o rompiendo vitrinas.

Con todo respeto:¿Por qué muchos de quienes se oponen a la tauromaquia y chillan por la defensa de la vida de los animales, indefectiblemente votarían a favor de la legalización del aborto, olvidándose que todo embrión o feto que crece en el vientre de una mujer pertenece a la especie humana?

Ama hasta que duela. Si te duele es buena señal”.Santa Teresa de Calcuta. 

@tamayocollins

Publicado: enero 16 de 2019