En la última semana se agitó el sonajero presidencial en los diferentes bloques ideológicos que se disputarán en las urnas la Presidencia de la República. El autodenominado bloque de centro, el cual no es más que la reagrupación de los sectores que apoyan las políticas de Juan Manuel Santos, se reunieron para construir las reglas de juego para escoger el candidato presidencial.

Entiendo que en varios sectores uribistas se genere anticipadamente la necesidad para que se construyan reglas de juego que permita seleccionar el candidato presidencial del Centro Democrático, el cual tendrá que disputar la candidatura de la colación en la consulta de marzo del 2022 entre candidatos afines al uribismo, al gobierno nacional, y finalmente, entre quienes tienen afinidad con el mayor propósito que es el de impedir que el castrochavismo se tome el país.

El presidente Uribe, quien sigue teniendo una lectura más aguda y visionaria del país le ha puesto un freno a esa celeridad por iniciar la campaña presidencial para darle paso a una premisa superior. Para el presidente Uribe lo más importante en este momento es la unidad entorno a propósitos legislativos, políticas de gobierno, que al debate en torno a las aspiraciones presidenciales. Y tiene toda la razón. Contrario a las elecciones de 2018 en esta oportunidad el Centro Democrático no es partido de oposición, por el contrario, no solo es partido de gobierno, es el gobierno.

El director ejecutivo de Fedesarrollo, Luis Fernando Mejía, compartió los resultados del índice de confianza del consumidor (ICC) del mes de enero el cual cayó por primera vez en ocho meses al -20,8%. Esta cifra, sumada a los indicadores de desempleo y al crecimiento de la informalidad laboral no solo debe alertar a las instituciones económicas del país sino a todos los sectores que conforman la estructura de la sociedad, especialmente a los partidos políticos. Para enfrentar la pobreza es fundamental que se siga fortaleciendo, mientras salimos de esta tribulación la política transitoria, el ingreso solidario que llegó por primera vez a millones de colombianos que no habían sido beneficiados por ningún subsidio del Estado. Inaplazable que el gobierno active con mayor celeridad la ejecución de obras públicas en todos los rincones del país para lo cual se necesita la revisión de trámites engorrosos y traumáticos que impiden que municipios pequeños en lo fiscal accedan a recursos públicos.  De igual forma es necesario que no se detenga la financiación y las políticas de construcción de vivienda social o popular la cual preserva de la mano de obra no calificada en las ciudades capitales e intermedias.

La asistencia y la atención de la crisis económica se concentra en las ciudades capitales lo que invisibiliza la crisis de la provincia. Es necesario que en esta batalla contra la pobreza se active las políticas sociales y de crédito en el sector rural el cual comienza a sentir con mayor rigor los efectos de este demonio llamado Covid-19. Colombia debe recuperar su vocación agrícola para lo cual se debe expandir presupuestal y técnicamente las políticas de sustitución de cultivos ilícitos para hacer transito a cultivos que generen mayores ingresos y seguridad a los pequeños y medianos empresarios del campo. Si queremos luchar contra la pobreza se tiene que recuperar el campo, se debe regresar a la provincia, se debe ganar la confianza institucional en el campo la cual sigue ganado espacio en sectores de izquierda, grupos ilegales, y actividades contrarias a las que heredaron de sus antepasados.   

@LaureanoTirado

Publicado: febrero 9 de 2021