No se equivoquen, la denominada primera línea es una organización criminal al servicio de intereses políticos, financiada por el narcotráfico. El único camino que tiene el Estado es el desmantelamiento de primera línea con todas las herramientas que otorga la constitución: lo demás es aplazar la caída de la República. 

La entrevista al director de la Policía Nacional, general Jorge Luis Vargas (EL TIEMPO, 4 de julio 2021), deja claro que la primera línea -organización de los voceros del paro- es financiada desde Venezuela, está bajo el mando de alias Iván Márquez, y que cuenta con el apoyo logístico de grupos armados residuales como la Nueva Marquetalia.

El país sufrió un atentado terrorista que buscaba la desestabilización del país y el derrocamiento del presidente de la República. Lograron lo primero, aplazaron lo segundo. No se puede maquillar con discursos constitucionalistas ni con narrativas progresistas de que lo ocurrido fue el resultado de una explosión social o la consecuencia del inconformismo generado por una más de las reformas tributarias. No se engañen. Lo ocurrido fue grave y todos los sabemos.  

Lo que se sucedió -y sigue sucediendo- es la implementación del nuevo terrorismo por parte de estructuras guerrilleras que han mutado a un mundo digitalizado y urbano. Para lograr este atentado contra la sociedad y sostenerlo por por cerca de dos meses se necesita organización, dirección, financiación, protección desde la institucionalidad y, articulación probada con actores que aprovechando su condición de liderazgo político, social, académico, religioso, cultural… validan a través de redes sociales y medios de comunicación acciones criminales como las ocurridas desde finales de abril.  

No es coincidencia que hoy la legislación, jurisprudencia, con el apoyo de algunos jueces de la República, favorezcan y protejan a criminales bajo la sombrilla de fundamentos jurídicos de luchas sociales, protección de derechos humanos o reivindicaciones ancestrales… que son finalmente barniz legal para validar el accionar criminal de primera línea. 

El circulo de toma de decisiones del petrismo sabe que su proyecto a través de la vías democráticas no tiene futuro ni es sostenible, por eso han  anticipación la promoción, defensa, y financiación, desde la legalidad y con la aprobación social, de la estructura criminal denominada “primera línea” que ha demostrado poder para parar el país con herramientas y elementos que van más allá de las que necesitaba antiguamente las estructuras de las FARC, el ELN, o las otras organizaciones narcoterroristas que han operado en Colombia. Primera línea es el brazo intimidador, operativo y criminal del petrismo.

Primera línea notificó al país de su existencia, y de qué manera; desestabilizó la frágil economía de Colombia, consecuencia de la pandemia; arrodillando a ciudades como Cali, Bogotá o Bucaramanga; aisló al Valle del Cauca y el sur de país; asesinado policías; secuestrando y extorsionado; vandalizando e incendiando bienes públicos, locales comerciales. La próxima acción de primera línea será contra usted, estamos advertidos.     

@LaureanoTirado

Publicado: julio 6 de 2021