El gerente de las campañas y testaferro del expresidente Juan Manuel Santos Calderón, Roberto Prieto Uribe, la sacó muy barata. 

A pesar de los muchos delitos que cometió y del vulgar enriquecimiento suyo y de su familia durante los 8 años del gobierno de Santos, Prieto, uno de los peores ladrones de cuello blanco de nuestra historia reciente, solamente pagará 5 años de prisión.

Lo más indignante es que no cumplirá su pena en la cárcel, lugar que el Estado tiene reservado para los criminales de su calaña. En el acuerdo al que llegó con la justicia, Prieto Uribe será favorecido con detención en una guarnición militar.

Supuestamente -y sin que medie evidencia que lo confirme- Prieto tiene serios problemas de seguridad, razón por la que no puede permanecer en un centro penitenciario. 

Es indignante que un delincuente como él, que se valió de su íntima amistad con el expresidente Santos y con su esposa, la señora Rodríguez, reciba un tratamiento benigno. Para nadie es un secreto que Prieto fue uno de los cerebros de la operación corrupta de Odebrecht en Colombia. 

Fue él quien saqueó al Estado y obligó a que miles de millones del erario terminaran irrigando las cuentas de su familia, a través de contratos ficticios a favor de su empresa Marketmedios, una de las compañías que más dinero público recibió durante el régimen corrupto de Juan Manuel Santos. 

Roberto Prieto es un criminal de altísima peligrosidad que empezó a recorrer los senderos de la ilegalidad desde muy temprana edad. En todos los grandes escándalos de corrupción de nuestra historia, su nombre aparece mencionado.

Durante el proceso 8000, el tesorero de la campaña de Ernesto Samper, el difunto Santiago Medina, declaró que buena parte del dinero que la mafia le había entregado a la candidatura liberal, fue manejado por Prieto. 

En referencia a los aportes de los hermanos Rodríguez Orejuela a Samper, Medina testificó que “los dineros que aportaron para la primera vuelta, según mi conocimiento, fueron mil millones de pesos… Yo recibí como setenta millones de pesos para pagos pequeños que se hicieron a través de Juan Manuel Avella y el resto se le entregó a un señor Prieto, hijo de Luis Prieto Ocampo quien manejaba en la campaña todo lo que era relacionado con radio y televisión”. 

Una de las grandes frustraciones del favorable acuerdo que le fue otorgado al delincuente Roberto Prieto, es que no tendrá que declarar contra ninguno de sus cómplices, entre los que se encuentra, por supuesto, el expresidente Juan Manuel Santos.

Pero no todo está perdido. Más temprano que tarde, el país podrá confirmar lo que realmente sucedió con el caso de Odebrecht y se confirmará lo que se ha denunciado con generosa amplitud: la participación directa y decidida de Santos en ese entramado de corrupción. 

La justicia cojea, pero llega. En el caso del criminal confeso Roberto Prieto, la sociedad tendrá que resignarse a que ese sujeto solo pague 5 años de prisión. Lo bueno de esa condena, es que se confirmó que el hombre de confianza de Santos -y de su esposa- era, en efecto, un forajido que llenó sus bolsillos con dinero mal habido. 

@IrreverentesCol

Publicado: mayo 23 de 2019