Faltando menos de 24 horas para el comienzo de la vacancia judicial, la sala de primera instancia de la corte suprema, anunció que el exmagistrado y expresidente de la Corte Constitucional, Jorge Ignacio Pretelt Chaljub fue condenado en primera instancia por el delito de concusión. 

Fue una decisión de primera instancia, en el marco de la investigación del caso por la tutela de Fidupetrol.

En resumen, a Pretelt lo acusaron por haber exigido un soborno de $500 millones de pesos para impulsar una acción de tutela impetrada por la empresa en cuestión. 

Lo que es absurdo y tumba la teoría del caso, es que Pretelt, en su condición de magistrado, no seleccionó la acción de tutela presentada por Fidupetrol y tampoco votó a favor de la misma. 

Contra el exmagistrado solo hay un testimonio en contra: el del mentiroso redomado y abogado Víctor Pacheco, condenado por corrupción.

Todos los magistrados de la corte constitucional que rindieron testimonio en el juicio, aseveraron que Pretelt jamás los abordó para que decidieran a favor de los intereses de Fidupetrol.

El corrupto Víctor Pacheco -que representaba los intereses de Fidupetrol-, aseguró que Pretelt le había exigido $500 millones de pesos en su apartamento. Pero, tal y como se pudo probar técnica y testimonialmente, en el día y la hora en que supuestamente se perfeccionó la solicitud de los recursos, Pretelt estaba en el Club el Nogal, en condición de anfitrión de un evento social al que asistieron más de 80 personas. 

Ese hecho, que es neurálgico en el proceso, derrumba completamente el testimonio del mitómano Víctor Pacheco y, por ende, la acusación temeraria contra el doctor Pretelt.

Es claro que el fallo de primera instancia es injusto, razón por la que en la apelación, cuando los magistrados de la sala de casación penal analicen los argumentos de la defensa del exmagistrado en cabeza del abogado Abelardo De La Espriella y, sobre todo, el abultado número de pruebas que confirman de manera incontrovertible que Jorge Pretelt no cometió el delito por el que está respondiendo ante la justicia, la condena de primera instancia se derrumbará.

Lo cierto es que, hasta que este asunto no ha terminado y la inocencia de Pretelt se mantiene incólume. Habrá que esperar a que se agoten todas las instancias, en las que, muy seguramente, se harán valoraciones desprovistas de pasiones y prejuicios ideológicos para efectos de obrar con ponderación y, sobre todo, justicia con un hombre acusado temerariamente de haber exigido un soborno, delito que solo existió en la imaginación retorcida del corrupto abogado Víctor Pacheco.

@IrreverentesCol

Publicado: diciembre 20 de 2019