Uno de los puntos negociados en los acuerdos firmados entre la guerrilla de las Farc y el gobierno Santos, fue el de la sustitución de los cultivos ilícitos y la lucha contra el narcotráfico. En medio de la discusión y el debate propiciado por la campaña del plebiscito, el presidente Santos y su equipo sostenían que la guerrilla se había comprometido en la desarticulación de la actividad ilícita y en la ayuda para luchar contra este flagelo.

Lo curioso y poco entendible, fue lo señalado en una entrevista por el saliente primer mandatario, donde sostuvo que las Farc nunca se habían comprometido en eso, porque ellos no eran narcotráficantes y por ende, no iban a desarticular una actividad de la cual no pertenecían. Pues esa postura de Santos, deja la grave consecuencia de que hoy el pais vuelva a estar inundado en coca, con más de 200 mil hectáreas y como vimos en el caso de alias Santrich, las Farc estaban en el negocio ilícito y por la laxitud del gobierno continuaron delinquiendo mientras y después de las negociaciones.

Esta es la mala herencia que nos deja la administración Santos, un país señalado por la comunidad internacional, como el principal productor de cocaina, llegando a niveles superiores a los del año 2002. Está delicada situación, con la que se va a encontrar el Presidente Duque es consecuencia, de una pésima política antidrogas y una precaria política social y agropecuaria en las zonas donde se concentran estos indeseables cultivos.

Una de las principales causales de que la producción de cocaina pasara de 210 en el año 2012 a 921 toneladas métricas en el año 2017, se debe a la suspensión de la aspersión aérea con glifosato, exigida por las Farc durante su estadía en La Habana. Este irresponsable hecho, cínicamente el Presidente Santos quiere resarcirlo a menos de 40 días de salir de la Casa de Nariño, con un par de pequeños drones, que fueron presentados la semana pasada como la flamante solución, para acabar con las más de 200 mil hectáreas que nos tienen inundados en coca.

Presidente Santos: la tardía respuesta no va a solucionar el problema en el que usted nos metió, y digo que usted nos metió, porque su vanidad personal fue la que le permitió a las Farc sacar provecho de las negociaciones y conseguir inmensas concesiones para mantener intacta la actividad ilícita y de cierta forma poder lavar gran parte de las utilidades construidas durante más de un lustro.

Este es uno de los retos que tiene que superar el Presidente Duque durante los próximos años, su compromiso de la lucha contra el narcotráfico fue reafirmado en su reciente visita a Washington, donde señaló la importancia de la cooperación y fue enfático en precisar que va a ejecutar una política social, tendiente a mitigar la problemática que viven las comunidades asentadas en las zonas de mayores cultivos y una política agropecuaria que les brinde alternativas rentables, viables y de largo plazo a los productores del campo, para que puedan sustituir de una vez por todas la maldita hoja de coca.

Pero mientras llega el nuevo gobierno, lo cierto señor Presidente Santos, es que el único responsable de hacer trizas los acuerdos y de tener en una situación nada deseada al país, son los extensos cultivos de coca que crecieron durante su gobierno.

@camilorubianobe

Publicado: julio 4 de 2018