Las responsabilidades del Presidente de la República son innumerables. El manejo de la economía o de las relaciones exteriores son solo unas de tantas funciones. Sin embargo, hay una en especial que está íntimamente ligada a la dignidad del cargo y es, quizás, de las más importantes: ser el Comandante en Jefe de las Fuerzas Militares.

Esa responsabilidad, que muchos ven como un título más dentro del extenso abanico de responsabilidades, es fundamental para la consolidación del Estado y exige un profundo compromiso por parte del primer mandatario, quien debe respaldar a toda costa a la tropa por encima de las falsas acusaciones que quieren revivir fantasmas del pasado y deslegitimar la correcta ofensiva que ha desplegado la nueva cúpula militar.

En efecto, los esfuerzos por recuperar la seguridad en Colombia no se pueden ver afectados por la clara agenda política del New York Times, uno de los medios más liberales de Estados Unidos, quien, por ejemplo, fue uno de los principales articuladores del supuesto escandalo por la interferencia de Rusia en las elecciones presidenciales del 2016 con la aquiescencia de la campaña de Trump, lo cual, después de dos años de extensas investigaciones, no terminó siendo otra cosa distinta a un fallido intento para afectar la imagen del Presidente con el objetivo de llevar a cabo un impeachment.

Las infames acusaciones hechas por ese diario exigen una contundente respuesta por parte del Gobierno, quien no solamente se debe limitar a enviar cartas llenas de diplomacia, sino que, además, ha de irradiar de vigorosidad y confianza a unas Fuerzas Militares que hoy en día, desafortunadamente, no solo tienen que combatir las dificultades propias del campo de batalla, sino que, una vez salen victoriosas de las operaciones, se tienen que ver sometidas a la persecución judicial que se orquesta en su contra por parte de los enemigos que no pudieron derrotarlos en franca lid.

Por eso, no solamente se necesitan acciones como el fortalecimiento del fuero penal militar, sino que, además, ha de existir un respaldo absoluto por parte del alto gobierno. La moral de la tropa no se puede ver afectada por falsas acusaciones y uno de los más importantes medios para lograr eso es que el propio Presidente de la República funja contundentemente como el primer soldado de la Patria.

Esto, con más veras, cuando se está trabajando tan fuertemente por revertir el nefasto legado que dejaron El General Mejía -que inexplicablemente aparece listado como próximo embajador en Australia- y su sequito de Oficiales al mando de las Fuerzas Militares, quienes durante 8 años se vendieron cobardemente por un par de denarios a cambio de no hacer absolutamente nada mientras Juan Manuel Santos le entregaba el País a las Farc en La Habana y en las regiones se dejaba completamente desprotegida a una población que le tocó volver a lidiar con el martirio de las hectáreas de coca y la extorsión.

¡Presidente, respalde a la tropa!

Sin confianza en el actuar es imposible recuperar la seguridad que tanto anhela el País.

@LuisFerCruz12

Publicado: mayo 29 de 2019