El 11 de enero, 9 días antes de asumir como presidente número 46 de los Estados Unidos, el señor Joe Biden recibió la segunda dosis de la vacuna desarrollada por Pfizer. Lo mismo hizo su vicepresidenta, Kamala Harris. 

El 19 de diciembre del año pasado, el primer ministro Benjamín Netanyahu fue vacunado.

El 22 de enero, el presidente Fernández de Argentina, recibió la primera dosis de Sputnik V. 

Sebastián Piñera, en Chile, fue vacunado el pasado 12 de febrero. 

En Europa, por citar un caso, la presidenta de Grecia, Katerina Sakellaropoulou inauguró la campaña de vacunación de su país, siendo la primera persona en recibir la inyección a finales de diciembre del año pasado. 

Vacunar al jefe de Estado o de Gobierno, no es un tema de menor cuantía ni debe ser motivo de grandes debates o discusiones. 

La situación es muy sencilla: se trata de un asunto relacionado con la seguridad nacional de los países. 

Sobre quienes ejercen el poder político, recae la inconmensurable responsabilidad de estar al frente del manejo de la crisis desatada por el coronavirus, razón por la que salvaguardar su vida es un deber ineludible. 

No se trata de favoritismos ni de privilegios. Los gobernantes tienen que reducir al máximo el riesgo de contagio y, por eso, lo prudente es que ellos sean los primeros en ser vacunados. 

Líderes mundiales -no necesariamente políticos-, también están siendo protegidos contra el virus mortal, precisamente por su posición de liderazgo en planos como el espiritual. El Santo Padre, el papa Francisco y su predecesor, Benedicto XVI, fueron vacunados el 14 de enero. 

La cabeza del Reino Unido, la reina Isabel, también estuvo entre las primeras personas que recibieron la inmunización contra el COVID-19. 

Sin maniqueísmos, hay que decirlo claramente: el presidente Duque, como jefe de Estado y jefe de Gobierno está en el deber de recibir ya mismo la primera dosis de la vacuna. Él ha decidido ejercer el poder saliendo de la Casa de Nariño, estando presente en todo el territorio nacional, hecho que aumenta dramáticamente las posibilidades de contagio. 

La oposición, que es mezquina e irresponsable, seguramente se opondrá esgrimiendo argumentos baladíes. 

Sería una verdadera irresponsabilidad que el presidente continúe corriendo riesgos que pueden costarle la vida. El pueblo colombiano le dio a él un mandato para que ejerza el gobierno hasta el 7 de agosto de 2022, razón por la que, así como debe ser custodiado -como todos los presidentes- por un robusto esquema de seguridad para evitar una acción terrorista en su contra, es imperativo que se vacune. 

Ya empezaron a llegar las vacunas al país. Esta semana, arribaron las primeras 50 mil y en los próximos días se registrará el ingreso de un número muy significativo de las mismas. 

Así que sin muchos análisis y cerrando el espacio para debates inanes, el ministro de Salud debe reservar dos dosis para que estas les sean suministradas al presidente de la República. 

@IrreverentesCol

Publicado: febrero 18 de 2021