En el marco de la Asamblea de la Andi, que se llevó a cabo la semana pasada en Cartagena, el ministro de Hacienda dejó perplejos a los asistentes, cuando dijo que en Colombia se pagaban más impuestos hace 10 años que ahora. Ya que esta es una afirmación un poco cínica, teniendo en cuenta que la industria ha sufrido directamente las consecuencias de unas reformas tributarias adelantadas por este gobierno, que lo único que han hecho es asfixiarlas cada día más y que  ha puesto en riesgo la estabilidad y rentabilidad de sus actividades. Como lo evidencia el reciente caso de la empresa textil Fabricato, que por medio de un comunicado del pasado 10 de agosto señaló que por los problemas económicos del país, se veían en la obligación de suspender sus actividades.

Como resultado de esto, hemos visto cómo las cifras macroeconómicas del país en este año no son buenas. El Banco de la República, hace pocos días revisó y cambió el pronóstico del déficit de cuenta corriente de este año. El resultado no es alentador para el banco central. El déficit cerrará por encima de lo proyectado, ubicándolo en el 3.7% del PIB.

Ante esto, el gobierno ha tomado varias medidas. Por ejemplo, el presidente ordenó apretarse el cinturón y crear una política de ahorro llamada la “austeridad inteligente”. Con este programa, el gobierno buscaba ser más eficiente en el gasto público y ahorrar un dinero importante en época de vacas flacas. Al mismo tiempo, presentó una reforma tributaria “estructural”. Hechos que a primera vista se verían necesarios para mitigar y superar el mal momento económico del país y que cualquier observador podría decir que al  haber mayor recaudo, se podrían desarrollar mayores programas para reactivar la economía.

Según la Dian, entre enero y marzo se recaudaron $32.4 billones de pesos, teniendo un aumento del 7.4% respecto del mismo periodo del año pasado. Este aumento, en gran medida se dio gracias al alza del IVA qué pasó de $8.9 billones el año pasado a $10.2 billones a marzo de este año. Con  este aumento en el recaudo, uno esperaría mayor eficiencia en el gasto, que se tradujera en mayor crecimiento económico.

Pero lamentablemente eso no fue así. Hace dos semanas, el Presidente Santos presentó el proyecto de presupuesto para el año 2018. Resulta curioso que el gobierno, en el ejercicio de su política de “austeridad inteligente”, decidió reducir las partidas para el deporte en un 64%, para el sector agropecuario en un 34.6% y para la ciencia, tecnología e innovación bajó un 44.8%. Mientras que por otro lado, aumentó su nómina en un 7.8%, que se traduce en casi 7.000 nuevos cargos y un 3.900% para asuntos específicos del acuerdo con las Farc, con un presupuesto que paso de $50.000 millones a $2 billones de pesos, muy por encima de las partidas anteriormente señaladas.

¿Cuál es la austeridad inteligente? ¿Será cargar y asfixiar más al sector productivo y a la ciudadanía con una reforma tributaria que en últimas terminó beneficiando solamente a las Farc? ¿Esta austeridad incluye la creación de mayor burocracia? Presidente Santos, queda en usted  la responsabilidad de responderle al país.

@camilorubianobe

Publicado: agosto 14 de 2017