El candidato chavista, Gustavo Petro, está dedicado a preconstituir toda suerte de argumentos para desconocer el resultado electoral en caso de que éste le sea adverso. Se da por descontado que ese sujeto pasará a la segunda vuelta, en la que se enfrentará a Iván Duque. En ello coinciden todas las encuestas serias, con excepción de los pronósticos hechiceros y abiertamente faltos de rigurosidad que hace el activista político disfrazado de encuestador, César Caballero.

En la segunda vuelta, el país no va a escoger entre dos personas, sino entre dos modelos. El de la democracia, las libertades y la libre empresa que representa Iván Duque y el del socialismo del siglo XXI con todas sus deformidades y abusos por el que propende Petro, el candidato del odio y de la lucha de clases.

Es sabido que Petro se pasa por la faja las decisiones democráticas e institucionales. Cuando era alcalde de Bogotá, desconoció con alevosía la sanción que le fue impuesta por la procuraduría general de la nación. No acató el fallo que lo destituyó e inhabilitó. Llenó la plaza de Bolívar con seguidores suyos y, literalmente, desafió al Estado de derecho, el cual, por orden de Santos, se rindió ante los pies del exterrorista del M-19.

Petro planea llevar a cabo una emulación de lo que en su momento hizo el dirigente socialista mexicano, Andrés Manuel López Obrador, quien ha desconocido la legitimidad de los resultados electorales y repetidamente ha alegado fraude en su contra para no acatar el veredicto popular.

Así las cosas, es fundamental que en Colombia haya una veeduría internacional amplia para que certifique la transparencia de las jornadas electorales que se avecinan.

Desafortunadamente, las autoridades electorales colombianas no gozan de mayor respetabilidad. El registrador, demostró ser un perfecto incompetente en las elecciones del pasado 11 de marzo por cuenta de las absurdas irregularidades que se presentaron en la consulta interpartidista que buscaba seleccionar al candidato presidencial del uribismo.

Y en cuanto al consejo nacional electoral, es rocambolesco que pasados dos meses de las elecciones de congreso aún no haya terminado el escrutinio definitivo, razón por la que el país aún no sabe a ciencia cierta quiénes serán sus senadores y representantes a la Cámara a partir del 20 de julio, día en el que deberá tomar posesión el nuevo legislativo.

Los colombianos debemos estar preparados para una reacción desproporcionada de Petro, una vez se produzca su derrota. Él no es un demócrata y aquello quedará en evidencia una vez terminen las elecciones.

Lo único que servirá para desmontar la tramoya que desde ya está preparando el candidato chavista, es una participación masiva de ciudadanos en el proceso electoral y una votación amplia y contundente a favor de Iván Duque, la cual tendrá que ser acompañada por el visto bueno de los observadores que sean convocados por la organización electoral de nuestro país.

Pero el país debe estar preparado para el espectáculo vulgar y barriobajero que seguramente dará Gustavo Petro como reacción a su derrota en las urnas.

@IrreverentesCol

Publicado: mayo 17 de 2018