Siéntese con un café, vamos a hacer tertulia para hablar de política. ¿Qué tal el cuento de Aida Merlano? A la joven congresista costeña le allanaron la sede donde – muy a lo capo de tutti capi – le encontraron armas, millones de pesos  y tecnología de punta para comprar la consciencia de los atlanticenses. Vergonzoso que sólo hubiese caído la señora Merlano ese día. La realidad es que la madre de toda la corrupción, como le llamé durante mi campaña, es decir, la práctica de la compra de votos, es endémica en mi departamento. La Fiscalía General de la Nación se viene haciendo la ciega, sorda y muda durante años para entrar a investigar lo que no necesita de mucha investigación. Sólo basta sentarse a las afueras de las registradurías, donde llegan camionadas de personas con cara de desubicados para ser zonificados por los mochileros pagados por los compradores de votos. El día de la zonificación se “pisa” el negocio, es decir, ese mismo día les entregan un adelanto por su voto. Si a la Fiscalía se le pasa ir a investigar los días de zonificación les sugiero que investiguen los contratos de transporte para el día de las elecciones. Ese día no hay un taxi ni un bus para el servicio público porque todos están fletados para transportar a esos electores cómplices de delitos electorales a su sitio de votación. A los colegios en el norte de Barranquilla llegan por centenares. Como si viéramos que alguien le dispara a otro, en la mitad de la calle y a plena luz del día, esos delitos se cometen bajo nuestras propias narices. Por último, si la Fiscalía hiciera una seria investigación de todo lo que ocurrió durante estas elecciones, tendríamos que repetirlas porque muchos congresistas perderían sus curules.

A las Farc les descubrieron que retiraron los 5 mil millones de pesos que el Gobierno Santos les regaló para hacer campaña el día antes de las elecciones. De esto se desprenden unas preguntas: primero, la campaña de las Farc duró meses, entonces ¿durante todo ese tiempo cómo hicieron para sufragar esos gastos? Espero que no se les ocurra decir que les fiaron todo e hicieron los pagos un día antes de las elecciones. Segundo, las Farc, que no tenían que sacar un solo voto para acceder a sus 10 curules en el congreso, recibieron 40.000 votos de los que intuyo deben ser guerrilleros cedulados y los famosos milicianos cuyas identidades hasta ahora se rehúsan revelar. ¿Devolverán ese dinero por no llegar al umbral? O se los regalarán para los chicles, porque, la verdad sea dicha, para las Farc 5 mil millones de pesos es plata de bolsillo.

Antanas Mockus llegó al congreso con una votación enorme, y con unas inhabilidades aún más grandes. A los contratos para hacer marchas “pro paz” y una enfermedad debilitante mental y físicamente, se le suma su confesión de haber sido simpatizante de las Farc y que inclusive trató de falsificar cédulas para ellos. A ese episodio, al que se refiere como un error como si fuera una pilatuna de la juventud, yo le llamo delincuencia, y lo pone al mismo nivel de aquellos que mencionaban en los famosos computadores de Raúl Reyes. Ahora, no se preocupen, Mockus llegará al Congreso el 20 de julio porque su social bacanería es de lo más “in”. Al pueblo del pan y circo le encanta sus excentricidades, como pelear con almohadas, casarse en un circo, bajarse los pantalones y tirarle agua en la cara a personas durante los debates. El chico travieso será la nueva cara en el Congreso.

La Registraduría se pifió. El día de las elecciones faltaron tarjetones para la consulta de la Gran Consulta por Colombia, es decir, – ¡oh casualidad! – la consulta del centro derecha. Petro trató de montarse en ese bus y alegó que sus tarjetones también se habían acabado, mentira que fue rápidamente descubierta por los periodistas que  se desplazaron a los sitios de votación donde supuestamente faltaban para verificar que efectivamente sobraban los tarjetones del único que le compite a Santos en la mentira: Petro. A esto se le suma que se descubrió que la Registraduría empadronó a los votantes por una u otra consulta violando flagrantemente el derecho al voto secreto. ¡Ay, Venezuela!, cada vez te veo más cerca.

Iván Duque ganó la candidatura de los que añoramos que el país regrese a la legalidad. Esa misma legalidad que personas como Farjardo se llenan la boca diciendo que van a retornar aun cuando permanecieron impávidos cuando Santos se robó el resultado del Plebiscito. El que es demócrata lo es siempre, independientemente de si le gustó o no el resultado de la votación. Duque acompañado por Marta Lucía Ramirez será nuestro nuevo presidente. Cerremos filas alrededor de esta campaña.

Por último, quiero agradecerles a esas 3.500 personas que votaron por mí en todo el territorio nacional y en el exterior. Como saben, mi campaña fue austera y ni siquiera puse una valla en mi ciudad porque quería hacer un ejercicio distinto de la política. Para ustedes, todo mi cariño y eterno agradecimiento. Algún día las cosas cambiarán en nuestro país. Seamos protagonistas de ese cambio.

@ANIABELLO_R

Publicado: marzo 16 de 2018