Preocupan mucho las informaciones que dan cuenta de amenazas en contra del fiscal encargado del caso del presidente Uribe, Gabriel Jaimes.

No deja de ser escandaloso que los mensajes intimidantes contra el fiscal jefe de la unidad de delegados ante la corte suprema, hayan aparecido horas después de que se autorizara conocer el contenido de las SIM cards que estaban en poder del falso testigo Juan Guillermo Monsalve, delincuente que ha sido utilizado -y sobornado- por el senador de las Farc Iván Cepeda para prefabricar un proceso contra el expresidente Álvaro Uribe.

El caso es muy claro y, por consiguiente, es fácil de entender: Cepeda, que duró años enteros paseándose por las cárceles de Colombia y los Estados Unidos buscando falsos testigos contra el presidente Uribe, llegó a Monsalve. Un bandido de la peor laya que jamás hizo parte de las autodefensas. Sin embargo, lo hizo parecer como integrante del desaparecido Bloque Metro -ninguno de los cabecillas de esa estructura lo conocen o recuerdan haber delinquido con él-.

Para aceitarlo, hizo que una ONG cercana a él -y a la que le ha regalado centenares de millones de pesos- llenara las alforjas de la familia del supuesto testigo. Presentando los pagos como supuestos “auxilios humanitarios”, la concubina de Monsalve, sus padres y hermanas recibieron -que se conozca- más de $300 millones de pesos.

Acto seguido a los menesterosos Monsalve que tenían que alimentarse con la caridad de una ONG, terminaron comprándose una finca en la zona cafetera, una de las regiones donde la tierra tiene un mayor precio.

Monsalve, que vive a cuerpo de rey en la cárcel La Picota, con acceso a licor, meretrices y teléfonos, es un protegido de Iván Cepeda. Sus mentiras han sido generosamente retribuidas.

Y la corte suprema, que procede con un evidente odio político hacia el expresidente, en vez de investigar e indagar a fondo, tomó decisiones que parecían sustanciadas en los cuarteles del colectivo José Alvear Restrepo.

Nunca, a pesar de que la defensa de Uribe así lo exigió, fueron analizadas las reuniones de Cepeda con Monsalve, ni analizados los celulares a través de los que ese par de sujetos se comunicaban.

Aquella es una prueba demoledora, pues permitirá conocer realmente de qué hablaron el congresista de las Farc y el falso testigo.

Cuando uno de los abogados del caso Uribe le solicitó a Cepeda, frente al magistrado/contratista Cesar Augusto Reyes Medina la entrega de los chats entre él -Cepeda- y Monsalve, el senador, que sabía que el magistrado estaba jugando de su lado, con toda desfachatez salió con la tesis de que su teléfono se había caído y con el golpe se habían borrado únicamente los registros de sus comunicaciones con el criminal que funge como testigo contra el expresidente.

La respuesta, que es totalmente increíble, no despertó el interés de Reyes quien pasó de largo ante esa clara mentira.

Pues bien: entre cielo y Tierra no hay nada que permanezca oculto.

Con la autorización otorgada por un juez para que la policía judicial extraiga el contenido de las tarjetas electrónicas que le fueron incautadas a Monsalve -pruebas que estaban en poder de la corte suprema, tribunal que por supuesto no quiso tener en cuenta-, por fin podrá conocerse realmente la periodicidad de las comunicaciones entre él y Cepeda y, lo más importante, de qué estaban hablando.

Si la versión de Iván Cepeda en el sentido de que sus contactos con Monsalve fueron muy pocos y, además, esporádicos, no se entiende entonces porqué el parlamentario socialcomunista anda tan desesperado, tratando de desviar la atención, promoviendo una brutal guerra sucia contra el fiscal Jaimes y contra la fiscalía general.

Un interrogante que merece ser dilucidado: ¿Por qué la semana pasada Iván Cepeda anduvo presionando para que el senado ubicara y le entregara los aparatos celulares viejos que la corporación le ha proveído?

Hay que salvaguardar al doctor Jaimes. Él es un funcionario independiente que está haciendo una investigación, tratando de encontrar todos los elementos para efectos de llegar, como debe ser, a la verdad de los hechos.

@IrreverentesCol

Publicado: febrero 22 de 2021