Hitler, Saddam Hussein, Benito Mussolini, Pol Pot entre otros, comparten un común denominador con Nicolás Maduro, ¨dictador¨ sangriento del Régimen Venezolano. Un hombre que tiene postrado a su pueblo de rodillas, rebuscando alimentos en las calles, un panorama con tal nivel de crudeza, como el que se ve en las imágenes que nos llegan a diario, donde venezolanos atacan en manada cual tribu primitiva, una vaca o un gato en una calle.

Llegó el hambre hace mucho tiempo a Venezuela, no de turismo precisamente, salen masivamente más de 20 mil venezolanos de su país a diario, buscando refugio en todo el mundo. Las libertades en Venezuela no existen, y si alguien levanta su voz como medida de protesta, es encarcelado o aniquilado por las fuerzas armadas estatales.

En las últimas protestas pacíficas que llevaron a cabo los venezolanos durante 90 días, hubo más de 100 muertos, personas que no estaban armadas, que solo caminaban, hombres, mujeres, ancianos y niños, caían ante los ojos expectantes de ciudadanos del mundo libre, que mirábamos en directo las transmisiones. Los periodistas también han sido asesinados, han cerrado medios de comunicación porque no desean que el mundo se entere de tal barbarie. Es hora que la ONU, como lo hizo con Gadafi, cuando atacó su convoy, para dejarlo a merced del Consejo Nacional de Transición, arrincone y elimine a Nicolás Maduro. Esto no se considera asesinato, esto se considera la salvación de un pueblo.

Esta semana en un foro promovido por un centro educativo de Bucaramanga, donde solo asistimos 5 de los 18 candidatos al Senado por Santander, ante una pregunta de los moderadores hice un comentario: ¨Ojalá, pronto, a alguien se le ocurra pegarle un tiro a Nicolás Maduro”, comentario que volvió en noticia a nivel nacional y se tornó en viral llegando a ser tendencia en redes.

Tal vez mis palabras sonaron fuertes, pero estoy segura que es el deseo de millones de ciudadanos del mundo que a través de las redes sociales y medios de comunicación se han enterado de la tiranía disfrazada de democracia socialista y ante la cual los organismos internacionales tan solo se limitan a escribir extensos comunicados, pero de allí no pasa el apoyo a los venezolanos.

Algunos probos colombianos se escandalizan con mis palabras, pero no se ruborizan siquiera con los niños de nuestra Guajira muertos por desnutrición, ni se afligen por los desfalcos de REFICAR, coimas de Odebrecht, ni los miles de desplazados, ni  por  los robos sistemáticos en la salud a través de los dineros del régimen subsidiado y mucho menos por los billones de pesos que se apropian los corruptos del erario, y la lista sigue.

Tal vez pensé en voz alta, pero convencida que mi pensamiento es símil al de millones.

PD. Fue capturado el exgobernador de Santander, Hugo Heliodoro Aguilar Naranjo por presunto lavado de activos.  Les invito a leer mi columna Las bendecidas del convicto Hugo Aguilar

y esta otra del concuñado del señor Hugo Aguilar A una réplica unas pruebas

@LeszliKalli

Publicado: febrero 22 de 2018