Es hora que el Gobierno le explique a sus electores por qué no quiso modificar los Acuerdos de La Habana, una de sus principales banderas de campaña. A pesar de los repetidos intentos de la bancada del Centro Democrático, los proyectos de reforma nunca tuvieron el respaldo de un Presidente que prefirió dedicarse a implementar lo que tanto criticó cuando era oposición. 

Si hubo un tema que le dio credibilidad al uribismo en la opinión pública durante el Gobierno Santos fue su rechazo a una negociación sin condiciones con las Farc. A lo largo de 6 años se realizó un trabajo detallado para advirtir las falencias estructurales del proceso y las consecuencias nefastas que traería para el País.

Razones sobraban. Gracias a ese Acuerdo se creó un sistema de justicia transicional impuesto por la guerrilla donde desaparecieron las penas privativas de la libertad para los máximos responsables que aceptaran la comisión de los delitos, se le regalaron curules automáticas al secretariado de las Farc sin siquiera preocuparse por superar el umbral, Colombia pasó de 48.000 a más de 200.000 hectáreas sembradas de coca, no se establecieron condiciones claras para la devolución de los menores reclutados y mucho menos para la reparación a las víctimas.

Y claramente esas preocupaciones las compartió la mayoría del pueblo colombiano. El No ganó en el plebiscito y ese triunfó impulsó políticamente la campaña del 2018. Las reformas al proceso fueron uno de los principales temas de discusión y la llegada de Iván Duque a la Casa de Nariño generaba la expectativa de unas modificaciones que corrigieran los errores de la negociación.

Sin embargo, eso nunca sucedió. Ya finalizaron 3 de las 4 legislaturas de este Congreso y el Gobierno no quiso cambiarle una sola coma a los Acuerdos. Entre Emilio Archila y Miguel Ceballos se enfocaron en implementar a plenitud los compromisos con las Farc y ningún Ministro se interesó en cambiar el sistema de sanciones de la JEP ni exigir el cumplimiento de una pena como requisito previo al ejercicio de la participación política.

Se hicieron muchos anuncios en entrevistas y conferencias, pero ninguno se convirtió en acciones concretas…

Electoralmente el daño que esto causó fue letal. El Centro Democrático se quedó sin discurso en la que era su principal bandera y hoy en día no hay nada para mostrar. El Presidente Duque no utilizó el poder para materializar las observaciones que con tanto acierto hizo cuando fue Senador y eso fracturó gravemente la relación con su electorado.

¿Cuál fue la razón? No la sé, al igual que no la saben las 10 millones de personas que votaron por este Gobierno. El Presidente le debe una explicación al País y de paso al Partido que lo llevó al Solio de Bolívar.

Y ciertamente ya no tiene sentido que la centro-derecha se enfoque en una reforma a los Acuerdos para las próximas elecciones. La credibilidad que se forjó durante tantos años desapareció por completo en este aspecto y las prioridades del País actualmente son otras. Se perdió una oportunidad de oro para enderezar el camino y defender los derechos de las víctimas que ahora deben padecer el cinismo de sus impunes victimarios.

@LuisFerCruz12

Publicado: junio 30 de 2021