Estoy convencida de que los pequeños son sagrados y no podemos ser indiferentes al maltrato, el sufrimiento de ellos.

Siempre he sentido un especial interés por trabajar a favor de los niños. No solo porque sea mamá de dos pequeños, sino porque también estoy convencida de la importancia de invertir – a consciencia y en todos los niveles- en la infancia, ya que esto se traduce en una sociedad mejor educada y más justa.

En efecto, es una inversión que se refleja en el presente, que da frutos en el presente y que en el futuro construye ciudadanos más estructurados y comprometidos con sus vidas, el progreso y el país. En particular, a mí me parte el alma ver niños y jóvenes que no gozan de los mínimos básicos, que son violentados en sus derechos fundamentales y que han perdido la esperanza en sí mismos al ver un gobierno que no los respalda y les niega las oportunidades.

Es por eso fui autora de la ley que aumentó la Licencia de Maternidad en Colombia; es por eso que he denunciado con vehemencia los graves casos de desnutrición infantil que se presentan en todo el territorio nacional; y es por eso que he apoyado las iniciativas que promueven la cadena perpetua para los abusadores y violadores de niños. Y es que estoy convencida de que los pequeños son sagrados y no podemos ser indiferentes al maltrato, el dolor y el sufrimiento de ellos.

Adicionalmente, desde el 2015, he venido realizando un seguimiento a lo que tiene que ver con la educación en la primera infancia. Este tema me ha inquietado mucho porque al ser madre he tenido que vivir, en carne propia, experiencias que me han llenado de un sinnúmero de cuestionamientos relacionados con la calidad educativa y el apoyo que se nos da a los padres de familia.

No en vano envié una carta al Ministerio de Educación en la que exponía mis inquietudes en varios aspectos. De entrada señalé que es vital vincular la tecnología a la educación en los niveles de párvulos, pre-jardín y jardín. Estoy segura de que se debe actualizar y repensar la forma como se están articulando dichos avances al aula y a la misma pedagogía. ¡Estamos quedados en Colombia! Es una triste realidad que nos pone en desventaja frente al resto del mundo.

Así mismo, puse en evidencia el trato -¡maltrato!- que reciben los niños que son calificados como “hiperactivos” en los colegios. Por un lado es evidente que hay un gran desconocimiento en el manejo de los infantes que son encasillados dentro de ese perfil; y por otro, no se cuenta con criterios reales y soportados que permitan encauzar todos sus potenciales. Claro, esto pone sobre la mesa la falta de preparación de todo un sistema educativo, a la hora de responder a las particularidades de los pequeños.

De igual manera manifesté la necesidad de realizar un acompañamiento a los padres que están en proceso de elegir colegio para sus hijos. Además, di a conocer las experiencias traumáticas que muchos papás y niños han pasado en las entrevistas de admisión. En vez de hacer la educación amigable, la convierten en un asunto excluyente y maltratador.

Lo interesante de todo esto es que ahora la Ocde (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) presentó una investigación en la que invita a todos los países a redoblar los esfuerzos en educación preescolar. Esto se traduce en una educación asequible y con altos estándares de calidad, que permitan el desarrollo de los potenciales, las habilidades y las  destrezas de los niños.

La Organización hace énfasis especial en la cobertura y en la necesidad de crear más jardines; y también en la importancia de ofrecer mejores condiciones a los profesores, de mejorar las pedagogías y vincular a los padres. De esta manera se crea un futuro incluyente.

Es fundamental que todo el país entienda, y sobre todo el Gobierno, que la educación de calidad debe partir desde los más pequeños y, desde allí, ser constante en el proceso. Pero, además, la educación debe ser una misión que nos vincule a todos bajo un mismo propósito: la construcción de una sociedad pensante, crítica y con capacidad de materializar el progreso.

@Tatacabello

Publicado: julio 7 de 2017