El 27 de Octubre del 2019 ciertos sectores se empecinaban en mostrarnos la elección de los alcaldes de Bogotá, Medellín y Cali, como una gran renovación en el país, la opinión pública quiso imponernos estas figuras como modelos a seguir, a pesar de que los medios usados para elegirse distarán tanto de sus discursos. El tiempo nos ha demostrado cuan equivocados estaban, hoy en estas ciudades se gobierna desde Twitter, se abandonaron los criterios técnicos fundamentales de un gobierno y se priorizó el populismo más ramplón. Lo cierto es que preocupa el panorama de las 3 ciudades más importantes del país, las cuales se han convertido en un mar de caos e incertidumbre. 

La improvisación se ha transformado en el común denominador de estos gobiernos; decretos que no se socializan y por el contrario se informan a la ciudadanía minutos previos a su entrada en vigencia, nula comunicación con el sector productivo, afirmaciones sin sustento técnico ni científico, son el pan de cada día.

Desde Twitter se atrincheran para culpar al gobierno nacional de la situación causada por la pandemia, mientras sus esfuerzos por proteger la ciudadanía brillan por su ausencia. En diciembre se caracterizaron por promover aglomeraciones disfrazadas de entregas de regalos institucionales o alumbrados navideños. Mientras satanizaban la asistencia al comercio, que sí cumplía con las medidas de bioseguridad. 

En otras ocasiones de descontrol previsible como las celebraciones generadas por la final del futbol colombiano, pecaron de permisivos y el caos se tomó las ciudades en medio de una grave situación de salud pública. Hoy de nuevo quienes pagan los platos rotos de la permisividad y falta de planeación de estos alcaldes municipales son los comerciantes que deben cerrar sus establecimientos ante las cuarentenas generalizadas, toques de queda o demás medidas restrictivas, que ponen en vilo miles de empleos y obligan a miles de microempresarios a cerrar sus puertas. 

Mientras desde el gobierno nacional se impulsan medidas de reactivación, con incentivos tributarios y algunas medidas que permitan un respiro a los generadores de empleo en estos difíciles momentos, desde estas alcaldías se han promovido alzas en los impuestos de ciertos sectores, siendo los más afectados las economías creativas. Una verdadera vergüenza. 

Parémosle-Bolas a estos dirigentes, que están usando sus alcaldías para construir fortines electorales de cara al 2022, mientras sus administraciones conducen las ciudades más importantes del país a un abismo del cual no será fácil salir. No permitamos que sus discursos rimbombantes sigan ocultando el fracaso de sus gobiernos.

@gabrieljvelasco

Publicado: enero 25 de 2021