Jorge Enrique Pizano repetía a los 4 vientos que bajo ninguna circunstancia iba a permitir que lo capturaran. Desde el mismo instante en que la fiscalía empezó a investigarlo por el caso del túnel Tunjuelo-Canoas, obra que le fue adjudicada a un consorcio del que hacían parte Odebrecht y la familia Solarte, Pizano aseveró que no dejaría que la justicia lo privara de la libertad.

Un abogado de la firma de Abelardo De La Espriella, le aseguró a este portal que desde que el fiscal Jaime Zetién inició la investigación en su contra, Jorge Enrique Pizano empezó a cargar pastillas de cianuro en el bolsillo de su saco. “Él decía que no se iba a dejar capturar por el señor Zetién, en un proceso que él calificaba como injusto”.

“Pizano repetía que en el contrato de la obra Tujuelo-Canoas, Odebrecht no había confesado el pago de coimas. Sin embargo, Zeitén capturó a algunas personas a quienes presionó para que señalaran a Pizano. A partir de esas capturas, Zetién decía que el fiscal general lo estaba presionando, lo cual era falso, pues se pudo verificar que el doctor Martínez nunca dijo nada al respecto”, le confirmó el abogado a este portal.

El proceso penal despertó la paranoia en Pizano. En múltiples oportunidades, él le dijo al abogado de la firma de De La Espriella que se iba a suicidar. Además de las cápsulas de cianuro que tenía en su poder, en su finca guardaba un revólver.

Ahora que se están tejiendo toda suerte de hipótesis fantasiosas entorno al caso de Pizano, hay que tener de presente la perturbación mental que le causó la investigación por el caso Tunjuelo-Canoas, la cual lo llevó a manifestar en múltiples ocasiones su disposición a quitarse la vida antes de ser capturado.

@IrreverentesCol

Publicado: noviembre 15 de 2018