Las decisiones erráticas, atropelladas, contradictorias, claramente agresivas y polarizadoras de los alcaldes de Medellín y Bogotá, Daniel Quintero Calle y Claudia Nayibe López, gobernantes locales que hacen parte de la corriente política progresista que lidera el cuestionado Sergio Fajardo, son una inmejorable muestra de lo que sería un gobierno suyo. 

Durante los primeros 12 meses de las administraciones de Quintero Calle y la López, ha sido manifiesta su incapacidad para gobernar razón por la que en ambos casos cursan sendos procesos de revocatoria del mandato. 

Gobernar no significa insultar, señalar y constreñir a los opositores o críticos. Tanto Quintero como López no ahorran calificativos a la hora de contestar los cuestionamientos que se les hace. El alcalde de Medellín, por ejemplo, incentiva y estimula la lucha de clases en su ciudad. En su reciente columna semanal de LOS IRREVERENTES, la representante a la Cámara uribista, Margarita Restrepo hizo un fuerte llamado de atención por el estilo de Daniel Quintero, calificándolo de irrespetar los principios de la vida en democracia. En palabras de la parlamentaria antioqueña, “para nadie es un secreto que Quintero Calle  es un ‘progre’ muy dado a desafiar y a retar a través de expresiones salidas de tono que rayan en la vulgaridad…”. Igualmente, afirmó que el mandatario de Medellín “en vez de hacer tanta politiquería ‘alternativa’ y de perder el tiempo insultando a sus opositores, debería dedicarse a gobernar para evitar que la ciudad siga en caída libre”.

Respecto de la alcaldesa de Bogotá, ella está en la mira de la opinión pública por el pésimo manejo que le ha dado a la catástrofe de salud pública que se registra en la capital de la República de Colombia donde la pandemia está perfectamente descontrolada. Desde el día 1 de la crisis, la alcaldesa decidió sacar provecho político controvirtiendo todas las decisiones adoptadas por el gobierno del presidente Duque. 

Ella, con el ánimo de mojar prensa y buscando el aplauso momentáneo, no incorporó los protocolos idóneos para hacerle frente a la acelerada expansión del virus. En los últimos días se ha reclamado por el despilfarro de más de $260 mil millones de pesos, destinados a la adecuación de un pabellón supuestamente hospitalario en las instalaciones de ‘Corferias’. 

Al decir popular, esa plata se perdió, pues las camas nunca fueron utilizadas y ninguna de ellas cuenta con las características para atender a pacientes que deban ser intubados. 

Las alcaldías de Bogotá y Medellín, en cabeza de los fajardistas Claudia López y Daniel Quintero Calle han sido monumentos de la confrontación ideológica y no escenarios de buena gestión de gobierno. 

Gracias a esos dos alcaldes, los colombianos pueden visualizar lo que sería un gobierno de Sergio Fajardo, jefe político de los polémicos mandatarios locales. 

@IrreverentesCol

Publicado: enero 18 de 2021