Pueden ser muchas las  razones  que se atribuyen a la pérdida del plebiscito por parte del gobierno Santos. Personalmente pienso que una muy relevante fue la imagen del gobierno y del presidente. Claramente, vemos lo que se corrobora en las encuestas; no es un gobierno cercano ni popular entre los colombianos.

Pero, además de ser un gobierno alejado del pueblo colombiano y de no conocer cuales son sus necesidades, vemos a los ministros alejados de sus principales funciones bien sea haciendo otras labores o simplemente no haciendo.

Cuando el Proceso de Paz no se podía cerrar por cuenta que los negociadores del gobierno no querían seguir cediendo ante las Farc, el Presidente dio un nuevo impulso a este nombrando algunos ministros como negociadores y estos si cedieron. Yo considero esto inapropiado porque alejó  a los ministros de sus labores y deslegitimó a los negociadores originales.

El caso más visible es el de la Canciller, que dentro de sus funciones por ningún lado está ni el orden público ni la política para estar metida en el Proceso de Paz de lleno mientras existen bastantes temas álgidos y urgentes de manejar a nivel internacional tales como San Andrés frente a Nicaragua, Panamá frente a capitales de inversión o Venezuela y su dictadura, que no tienen espera.

Yo sigo insistiendo en que el gobierno necesita un nuevo aire y este solo se le puede dar reorganizándolo. Una crisis ministerial podría ayudar, poner ministros cercanos a los colombianos que conozcan sus funciones, que las sepan y quieran hacer, que huelan menos a componendas políticas, a samperismo, a gavirismo, y a socialismo.

La campaña presidencial esta en la puerta de la esquina y los candidatos deben sacar su cara de frente ante la opinión pública. El vicepresidente Vargas Lleras debe renunciar para empezar su campaña y los candidatos del gobierno lo mismo. Que se haga una campaña limpia, sin prebendas del gobierno y sin persecuciones debería ser la consigna.

Revisando la reforma tributaria debo decir que no es estructural. Organiza algunos temas, trata de ampliar la base, pero al final debemos aprobarla porque es peor para el país no hacerlo. El mensaje de no aprobarla para los inversionistas extranjeros sería fatal. El solo hecho de pensar en perder la calificación de grado de inversión me afloja las piernas; sería perder veinte años de desarrollo y volver a los oscuros días del gobierno Samper.

Un cambio de pilas necesita el gobierno para este último tramo. Que el sol a las espaldas que viene sea en bajada y con energías, no sin fuerzas.

@SANTAMARIAURIBE